Un hombre de París, Francia, decidió enviar un mensaje desafiante a los miembros de Estado Islámico, luego de enterarse que una de las 129 víctimas de los atentados del viernes era su esposa.

Mediante su estatus de Facebook, Antoine Leiris, publicó una carta en la que advierte a ISIS que a pesar de lo sucedido no obtendrán su odio.

“No sé quiénes son, ni quiero saberlo, son almas muertas”, escribió Antoine Leiris. “ Si el Dios en nombre del que matan ciegamente nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer será entonces una herida en su corazón (...) Yo no les daré el regalo de odiarlos" agregó el periodistas de "France Bleu".

Mediante la carta, que ya ha sido compartido más de 100 mil veces, Leiris asegura que Estado Islámico no arruinará su libertad, ni generará miedo en la vida de su pequeño de 17 meses.

"Somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo", concluye Leiris.

“Ustedes no tendrán mi odio”

El viernes por la noche le robaron la vida a un ser excepcional, al amor de mi vida y madre de mi hijo; pero ustedes no tendrán mi odio. No sé quiénes son y no quiero saberlo, ustedes son almas muertas. Si ese Dios, por quien matan ciegamente nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón.

No les voy a dar el regalo de odiarlos. Ustedes lo han buscado, pero responder al odio por cólera sería ceder a la misma ignorancia que ha hecho de ustedes lo que son. Quieren que tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con desconfianza, que sacrifique mi libertad por la seguridad.

La vi esta mañana. Finalmente, luego de noches y días de espera. Ella estaba tan hermosa como cuando partió el viernes por la noche, tan bella como cuando me enamoré locamente de ella hace más de 12 años. Por supuesto que estoy devastado por el dolor, les concedo esta pequeña victoria, pero será de corta duración. Sé que ella nos acompañará cada día y que nos encontraremos en ese paraíso de las almas libres al que ustedes nunca tendrán acceso.

Somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. No tengo más tiempo para dedicarle a ustedes, tengo que levantar a Melvil de su siesta. Tiene apenas 17 meses, ahora comerá su merienda como todos los días, y luego iremos a jugar como todos los días; y toda su vida este niño los enfrentará para ser feliz y libre.

Porque no, ustedes no tendrán su odio jamás.