Para las mujeres en Afganistán, el ciclismo es un arraigado tabú, pero no hay normas que prohíban que ellas puedan andar en patineta. 

El mundo de las niñas afganas sobre cuatro ruedas fue capturado por la fotógrafa Jessica Fulford-Dobson, quien visitó Skateistan, una ONG en Kabul que promueve la educación a través de la patineta.

¿Qué te llevó a Kabul?

— Hace unos dos años y medio me encontré con un pequeño artículo de periódico sobre chicas que andaban en patineta en Kabul. La idea misma de niñas afganas sobre patinetas capturó mi imaginación y me pareció que era una pena que una historia tan visual quedara comprimida en una pequeña columna de texto. Solo escuchamos noticias sombrías sobre Afganistán, fue refrescante leer algo tan diferente. Aquí estaba mi oportunidad de fotografiar a chicas jóvenes haciendo algo excepcional en un hermoso  país, destrozado por la guerra.

Estar en Afganistán debe haber sido un desafío.

— Ciertamente. Ser un occidental, una mujer y trabajar en Afganistán fue un reto en muchos sentidos. Habían tantas escenas que anhelaba capturar pero no pude. No quería que mis acciones fueran resentidas o que mis motivos fueran malinterpretados. Por desgracia, mi primera visita cayó durante un mes particularmente violento que vio una serie de ataques de los talibanes y bombardeos en toda la ciudad, lo que también fue bastante difícil.

El hecho de que estos niños muestren tal optimismo dentro de un país que ha sufrido de terrible violencia es simplemente asombroso. La mayoría de los estudiantes de Skateistan proceden de entornos de bajos ingresos. Comprender sus dificultades y los limitados recursos disponibles para los niños afganos fue impactante, pero esto sirve para subrayar la importancia vital de proyectos como Skateistan.

¿Qué reacción quieres de la gente?

— Realmente espero que los espectadores se vean a sí mismos, o sus amigos, hijas, hermanas, primos y demás en las caras de estas niñas.