Más de 70 años han pasado ya desde que se liberaron los campos de la muerte del régimen de Adolf Hitler y muchos de los responsables han tenido como mejor abogado la muerte.

Por ello, el proceso contra Oskar Gröning, hombre se 93 años, antiguo guardia de un campo de exterminio nazi, se considera uno de los últimos grandes juicios por los crímenes nazis.

El antiguo guardia fue juzgado el martes 21 de abril, en Luneburgo, Alemania, acusado de la muerte de al menos 300 mil personas y cargos por cómplicidad de asesinato.

Gröning, quien nunca ha ocultado su afiliación entusiasta al nazismo, no se niega hablar de nada de lo que sucedió.

Sin embargo, a finales del 2014 en una entrevista al periódico alemán Hannoverisache Zeitung confesó: "Nunca he hallado la paz interior".

Gröning se incorporó a las Waffen SS y llegó a Auschwitz en 1942. Presuntamente era el encargado de contabilizar los billetes confiscados a los prisioneros de Auschwitz.

Sin embargo, Gröning mantiene que él no tomó parte directamente en los asesinatos y describe su papel como "un pequeño diente en el engranaje". Esto, según informes del periódico británico The Independent.