Lindsay Hoffman, una mujer de 26 años, dejó a su bebé congelándose en su auto mientras entraba a un sex shop. Dejó al niño luego de que le dijeron que no podía entrar con él y entró con su novio. Pero luego de que pasó un tiempo considerable, los empleados del estableciiento llamaron a la policía, porque el niño solo estaba cubierto con un enterizo no apropiado para invierno.

Increíblemente, los padres siguieron totalmente ensimismados cuando se les dijo que la policía iría al establecimiento. De inmediato, los padres fueron arrestados y el niño fue llevado al hospital para ser evaluado. A pesar de que sus manos y pies estaban fríos, estaba bien, informó el portal The Huffington Post.

Los padres fueron acusados de poner en riesgo la vida de un menor y tienen que pagar una fianza de 25 mil dólares cada uno. Deben comparecer ante la corte el jueves. El niño ya está en manos de Servicios Familiares, ya que sus padres tienen antecedentes criminales. Hoffman está convicta por prostitución en 2013 y su esposo de resistencia a la autoridad.

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