Centenares de miles de habitantes de Mosul se ven privados de agua potable, lo que hace temer a la ONU una crisis humanitaria mayor en la segunda ciudad de Irak, controlada por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y asediada por el ejército iraquí.

"Cerca de medio millón de civiles, que ya tienen dificultades para alimentarse diariamente, padecen ahora la privación de agua potable", dijo a la AFP Lise Grande, coordinadora de las operaciones humanitarias de la ONU en Irak.

Esta penuria "va a tener consecuencias catastróficas para los niños, las mujeres y las familias" de la ciudad, donde tienen lugar violentos combates entre el EI y las fuerzas iraquíes, agregó.

La penuria de agua se suma a la escasez de alimentos desde el inicio de la ofensiva de las fuerzas iraquíes, apoyadas por una coalición internacional dirigida por Estados Unidos, para reconquistar la ciudad.

La red de distribución de agua de la ciudad fue dañada durante los combates de las últimas seis semanas y hay quienes imputan la penuria a los bombardeos de la coalición que pudieron haber dañado los acueductos que transportan el agua desde el río Tigris.

"El segmento de canalización que debe ser reparado se encuentra en una zona de la ciudad que aún está en manos del EI", lo que impide cualquier intervención rápida, precisó UNICEF en un comunicado.

"Si no se restablece el agua corriente en los próximos días, los civiles deberán utilizar fuentes de agua no adecuadas para el consumo, exponiendo a los niños a diarreas agudas y al riesgo de malnutrición", advirtió.

En los barrios del este de Mosul, que el ejército iraquí reconquista paulatinamente, los habitantes aseguran no tener agua corriente desde hace días.

"No hay más agua o electricidad, bebemos agua de los pozos, pero no alcanza", dice Mohamed Jalil, de 25 años, residente del barrio de Al Jadraa, recientemente liberado.

"El agua es la cosa más importante. No podemos lavarnos ni lavar las casas y vamos a llenarnos de piojos", lamentaba por su parte Iman Baker, de 34 años, madre de tres hijos.

Un residente del este de Mosul, Abu Ali, espera que vuelva el agua corriente "antes de que aparezcan epidemias". "Algunos habitantes van a buscar agua al Tigris", explicaba.

Desde el inicio de la ofensiva para reconquistar Mosul el 17 de octubre, más de 70.000 personas han huido de los combates.

Pero más de un millón de personas siguen viviendo en la gran ciudad del norte de Irak, de las cuales 600.000 en los barrios del este.

- Desastre humanitario -

"Corremos el riesgo de un desastre humanitario y sanitario", advierte Abdelkarim al Obaidi, integrante de una ONG local.

Al hospital de Gogjali, ciudad aledaña a Mosul, comienzan a llegar personas "con diarrea y dolores intestinales, sobre todo niños, debido al agua no potable", indicó una fuente médica.

"Las enfermedades provocadas por el agua contaminada pueden ser mortales, sobre todo para los niños y las personas mayores", recuerda Alex Milutinovic, responsable en Irak del International Rescue Committee (IRC).

Su ONG prevé distribuir pastillas para purificar el agua, aunque "es muy difícil desplazarse por la ciudad para llegar a la población y, para los habitantes, es muy peligroso salir debido a los francotiradores y las explosiones", explicaba a la AFP.

"Hay una importante penuria de agua en numerosos barrios del este de Mosul", confirmó a la AFP Basma Bassim, del Consejo Municipal de la ciudad.

Se intenta "llevar agua potable en camiones cisterna" para suministrar a la población de la ciudad.

Basma Bassim sugiere que el Estado Islámico cortó intencionalmente el suministro del agua a los barrios del este de Mosul, por donde avanzan actualmente las tropas iraquíes.

"Los víveres comienzan a escasear, no hay agua ni electricidad ni aceite para las estufas", explica Natik, de 54 años, durante una distribución de ayuda organizada por las autoridades iraquíes en el barrio de Jadhraa.

Hasta ahora, el ejército iraquí ha aconsejado a los habitantes de Mosul quedarse en la ciudad y no tratar de cruzar la línea del frente.

Pero la presencia de centenares de miles de civiles en el centro de la ciudad reduce la capacidad de las tropas gubernamentales para utilizar armas pesadas contra los 3.000 o 5.000 yihadistas que combaten en Mosul.