La normativa AB 60, aprobada por el gobernador demócrata Jerry Brown, ofrece permisos de conducción a todas las personas sin estatus legal que pueden demostrar su residencia en California a través de facturas o alquileres a su nombre.

Los inmigrantes sin papeles en California (oeste) -uno de los estados con mayor población indocumentada del país- se enfrentaban hasta ahora a cuantiosas multas y a la confiscación de su vehículo por conducir sin permiso.

El departamento de tráfico californiano (DMV, en inglés) espera que alrededor de 1,4 millones de personas pidan su licencia.

La directora de este organismo, Jean Shiomoto, aplaudió la nueva ley apuntando que ayudará a "aumentar la seguridad de las carreteras de California".

A primera hora de la mañana, cientos de personas se agolparon ante las oficinas de tráfico de todo el estado para solicitar su permiso.

Miguel Pineda, de 37 años, llevaba 15 años conduciendo sin autorización, pero el viernes fue uno de los primeros en beneficiarse de la AB 60.

"Me puse nervioso cuando fue mi turno, pero (el examen) fue fácil", explicó al diario Los Angeles Times. 

Pineda pasó en 2005 por la amarga experiencia de tener que pagar una penalización de 1.500 dólares para recuperar su coche, tras haber sido multado por la policía.

El concejal de Los Angeles, Gilbert Cedillo, uno de los impulsores de esta normativa, recordó "la dificultad política que conllevó aprobar esta legislación para una comunidad denigrada, despreciada y marginada", de acuerdo con Los Angeles Times.

Colorado, Connecticut, Illinois, Maryland, Nevada, Nuevo México, Utah, Vermont y Washington son estados que ya tiene legislaciones similares, al igual que la capital estadounidense.