Luego de la captura de Omar Treviño Morales, “el Z-42”, líder del grupo criminal “los Zetas” por elementos del Ejército Mexicano, el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, afirmó que este cártel prácticamente se quedó sin cabeza.

Rubio expresó que no se puede precisar quién quedará al frente de la organización e incluso manifestó que podría desaparecer, por este nuevo golpe que dieron las fuerzas federales mexicanas, este 4 de marzo, en una casa ubicada en el municipio de San Pedro en el estado de Nuevo León, México.

Sin embargo, en febrero de este año, de los 122 objetivos que la administración de Enrique Peña Nieto informó se perseguirían, se enfocaron en ocho prioritarios, encabezados por “el Z-42”, ya detenido, e Ismael Zambada García, “el Mayo”, legendario capo del Cártel de Sinaloa.

También aparecía en la relación Mxiley Barahona Nadales, “el Contador”, integrante de “los Zetas”, a quien el Gobierno incluyó entre los más buscados en agosto de 2010. Por su captura se ofrecen 657 mil 894 dólares (10 millones de pesos mexicanos) y es uno de las figuras que podrían asumir el control de la agrupación.

Otro que podría detentar el cargo es Sergio Basurto Peña o Sergio Ricardo Basurto Peña, “el Grande”, por quien también se ofrecen 657 mil 894 dólares (10 millones de pesos mexicanos). Finalmente, un personaje más podría saltar a la palestra, sobre todo porque fue fundador del “Cártel de la Última Letra”: Rogelio González Pizaña.

González Pizaña, “el Z-2” o “el Kelín”, quedó libre el 30 de agosto pasado, después de 10 años de haber sido capturado, luego de ser absuelto de los delitos de delincuencia organizada y de homicidio simple en grado de tentativa. Pizaña era segundo al mando de la organización, sólo por debajo de Arturo Guzmán Decena, “Z-1”, jefe máximo que fue abatido por la Marina mexicana en 2002.

LA FUERZA DE LOS ZETAS

De acuerdo con el escritor Roberto Saviano, en su libro CeroCeroCero. Cómo la cocaína gobierna el mundo, fue Heriberto Lazcano Lazcano, “el Z-3”, cuando el cártel dejó de ser brazo armado del Cártel del Golfo, y se convirtió en una agrupación que, fortalecida desde el interior de la banda liderada entonces por Osiel Cárdenas Guillén, se volvió independiente.

Los integrantes del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales del Ejército mexicano (GAFES), aprovecharon el entrenamiento militar para convertirse en elementos despiadados que impusieron su ley con base a la fuerza. Su capacitación los puso un paso adelante a grupos del narco tradicionales, pues usaban las telecomunicaciones y tácticas de inteligencia con eficacia.

A esto se suma que contrataron a kaibiles, integrantes de un grupo de élite del Ejército guatemalteco que en su momento capacitaron a soldados mexicanos y que más tarde trabajaron para ellos, poniendo a disposición operaciones de inteligencia. Su entrenamiento se basa en campos tipo militar tanto en México como en Guatemala. 

Algunos especialistas afirman que los golpes contra “los Zetas” no afectan la estructura, pues funcionan como “franquicias”, que cumple una misión, pero que pueden estar o no dentro de la organización. Otro factor es que no nace a partir del dominio de un territorio, sino de mercenarios que vendieron su brazo armado a una organización (Cártel del Golfo).

De acuerdo con el libro publicado en 2010 por George Grayson, del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio del Ejército de Estados Unidos, “los Zetas” se movían en células o escuadrones por áreas donde desarrollaban actividades ilegales. Cada una de las compañías recibía el nombre de “estaca”, que tenía una función específica: secuestro, extorsión, prostitución, contrabando y tráfico de personas. 

Fue el primer cartel en diversificar sus “negocios” y tener al tráfico de marihuana, cocaína, heroína y metanfetaminas como uno más de sus áreas de trabajo. Por lo que incursionaron en la usura, ejecuciones por encargo, robo y venta de hidrocarburos, así como tráfico de órganos, y las antes mencionadas fuera de las drogas. 

El análisis arroja que sus medios de propaganda son las ejecuciones difundidas a través de plataformas como YouTube, corridos que hacen apología a los narcos o mandar amenazas a grupos rivales y a la sociedad, decapitaciones, anuncios en periódicos y el uso de narcomensajes. También usaban a un grupo denominado “las Panteras”, que cerraban los tratos con autoridades.

El texto de la inteligencia estadounidense afirma que esta agrupación, que hoy parece estar liquidada, según palabras de las autoridades mexicanas, no quisieron mostrar una imagen buena frente a la sociedad, sino inspirar miedo a través de “crueldad extrema”, y no al estilo del “Padrino” que ayuda a la comunidad.

LOS POSIBLES SUCESORES

Rogelio González Pizaña

Apodo: Z-2.

Delitos: DEA mantiene una investigación por importar, almacenar y distribuir drogas, de lavado de dinero, asalto y amenaza a agentes federales de Estados Unidos, Daniel Fuentes y Joseph Dubois.

Detalles: pasó más de seis años en la cárcel y en agosto de 2014 fue liberado del Penal del Atiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México. 

Maxiley Barahona Nadales

Apodo: "el Contador", "el 19", "el Maxiley" y "el Max"

Delitos: delincuencia organizada y contra la salud

Recompensa: 657 mil 894 dólares (10 millones de pesos mexicanos)

Ficha: altamente peligroso, encargado de las plazas de Veracruz, Tabasco y Chiapas

Sergio Basurto Peña y/o Sergio Ricardo Basurto Peña

Apodo: “el Grande”

Delitos: delincuencia organizada y contra la salud

Recompensa: 657 mil 894 dólares (10 millones de pesos mexicanos)

Ficha: control de narcotiendas en Nuevo Laredo, Tamaulipas, encargado de ejecuciones, levantones y desapariciones