Una madre hizo un gran sacrificio por la vida de su bebé: renunció a su propia vida.

Elizabeth Joice, de 36 años, era una paciente con cáncer a la cual el año pasado le habían dicho que posiblemente nunca quedaría embarazada, por esa razón su embarazo era un milagro.

Pero esta buena noticia hizo que Elizabeth y su esposo Max Joice tuvieran que decidir entre el embarazo o comenzar un tratamiento contra el cáncer que había vuelto y que pondría fin a la vida del bebé.

Cuando ella decidió tener a su bebé, también creyó en poder ayudar a su hija a decir las primeras palabras y comenzó a grabar vídeos durante su embarazo con la ayuda de su esposo. Ella murió seis semanas después de dar a luz.

La pequeña, ahora de 16 meses, todavía tiene la oportunidad de reír y aprender acerca del mundo a través de la voz de su mamá, gracias al director del documental Christopher Henze.

Henze siguió el viaje de Joice y su esposo mientras se volvían padres y produjo la película 40 semanas, el cual contiende 60 horas de material grabado por la pareja.

El director ahora es gran amigo de Max Joice y tiene previsto realizar una serie de vídeos educativos que combina las imágenes de Liz con clips de programas de televisión infantiles populares.

Los vídeos, sin duda, serán un tesoro para la pequeña a medida que crezca sin su mamá, informó el periódico británico Daily Mail.