Los negociadores de paz de las FARC rechazaron en La Habana que el Gobierno de Colombia asocie el delito político y la rebelión con el narcotráfico y afirmaron que no admitirán ser catalogados como narcotraficantes.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) señalaron que han planteado siempre "con responsabilidad e interés" el debate público sobre el fenómeno del narcotráfico, como un problema social y global, que "requiere del concurso de las naciones del mundo para su solución".

"El delito político es otro asunto. La rebelión es delito político, y todo acto, toda conducta que se realice para hacerla efectiva, tiene carácter conexo", recalcó el comunicado titulado "Somos rebeldes, no narcotraficantes", leído ante los medios por el guerrillero Carlos Alberto Lozada (alias de Luis Antonio Losada Gallo).

Los rebeldes también consideraron que las acusaciones que los ligan con el narcotráfico "son pérfidas e inútiles" en el proceso de la reconciliación.

La guerrilla asegura que "nunca podrían aceptar" que se les vincule a un negocio como el narcotráfico "destinado al enriquecimiento personal", que nunca será "altruista y revolucionario".

"Las actividades realizadas por las FARC-EP, todas, se han ejecutado en función de la rebelión", añade.

Asimismo dice que seguirá insistiendo en "el cumplimiento de obligaciones" que se establecieron en el acuerdo parcial alcanzado en la mesa de negociación de La Habana sobre drogas y cultivos ilícitos, en concreto en lo referido al "tratamiento penal diferencial".

Los delegados del Gobierno de Colombia y el grupo insurgente de las FARC desarrollan actualmente el ciclo 31 del proceso de paz que cumplió ya dos años y que ahora está centrado en el punto de la reparación de las víctimas del conflicto que vive el país por más de cinco décadas.