La Luna. El único satélite natural de la Tierra y el quinto más grande del Sistema Solar. Su figura, sus características, así como la falta de explicaciones sobre su creación, han abierto debates sobre su verdadera naturaleza.

El misterio que envuelve a nuestro eterno acompañante de los cielos ha sido también piedra de toque de numerosas teorías de conspiración, pues hay quienes afirman que esta podría no ser un cuerpo inerte, sino un satélite artificial alienígena que viajó desde algún oscuro rincón del espacio y quedó atrapado en la gravedad terrestre.

Y es que, según señala el portal Ufopolis.com, las primeras misiones Gemini de la NASA comprobaron anomalías magnéticas desconocidas en zonas llamadas "mascones", que interferían con las comunicaciones de las propias sondas.

Además, los teóricos intentan explicar la naturaleza de los cráteres de la Luna, los cuales tienen entre 3.5 y 4 kilómetros de profundidad y, teniendo en cuenta la gran cantidad de impactos de asteroides registrados, llama la atención que ninguno de estos haya podido penetrar la corteza lunar a mayor profundidad.

Ufopolis también señala que, si bien la ciencia ha encontrado una explicación para este inusual fenómeno geológico, los científicos rusos Mijail Vasin y Alexander Shervakov expusieron en 1962 que existe una "certeza matemática de la existencia de una cubierta artificial exterior en la Luna que actuaría como capa amortiguadora de golpes para proteger el interior. Así, habría una capa no natural de hasta 30 kilómetros que absorbería todos y cada uno de los impactos meteoríticos".

Entonces, ¿qué es lo que se esconde dentro de nuestro satélite? El 7 marzo de 1971, los instrumentos lunares dejados por los astronautas de las misiones Apolo grabaron una nube de vapor de agua pasando a través de la superficie lunar, la cual duró 14 horas y cubrió un área de 160 kiómetros, algo imposible debido a que no se conoce ningún tipo de actividad vulcánica en el satélite. Asimismo, se han reportado cientos de terremotos lunares que no pueden ser atribuidos a impactos de meteoritos y que no tienen explicación científica.

Pero el caso más interesante tal vez sea el de la misión Apollo XII. Durante la operación de retorno a la Tierra, el módulo lunar creó un terremoto artificial que dejó perpleja a la NASA, ya que la Luna estuvo vibrando "como una campana", señala Ufopolis, durante más de una hora. Este fenómeno se repitió con el Apolo XIII durante más de tres horas, lo cual podría revelar un perturbador dato: existe una oquedad en el interior de la Luna de gigantescas proporciones.

Te dejamos un video para que ahondes más en el tema: