Los kuwaitíes acudieron en masa este sábado a las urnas para elegir un nuevo parlamento, el séptimo en diez años, en un clima agitado por los recortes de las subvenciones gubernamentales debido a la caída de los precios del petróleo.

La participación electoral fue alta, y algunos colegios electorales reportaron un 80% de votantes al cerrar, a las 20H00 locales (17H00 GMT), informó la emisora pública Kuwait Television.

Estas elecciones anticipadas fueron convocadas tras la disolución del parlamento el 16 de octubre debido a un desacuerdo con el gobierno sobre el aumento de los precios de los productos petroleros, entre los más bajos del mundo.

El rechazo a los recortes ha sido el tema central de la campaña, además del retorno de la oposición, que boicoteó los dos últimos comicios.

"El próximo parlamento debe impedir que el gobierno aumente los precios", dijo Maasooma Abdala, una jubilada.

"El gobierno debe imponer a los ricos y prestar más atención a los que tienen bajos ingresos", dijo por su parte Maha Khorshid, una empleada del ministerio de Educación mientras esperaba para votar.

Kuwait fue la primera monarquía del golfo en adoptar un sistema parlamentario en 1962.

El parlamento dispone de algunos poderes, sobre todo de control de la acción del gobierno y de los ministros, pero el poder real sigue en manos de la familia Al Sabah, que reinan desde hace 250 años.

Treinta personalidades de la oposición entre los 293 candidatos compiten por los 50 escaños del parlamento.

La mitad de los candidatos opositores forman parte de los movimientos islamistas, la otra se divide entre nacionalistas y liberales.

Tanto los candidatos de la oposición como los progubernamentales han prometido durante la campaña que impedirán que se pongan en entredicho los principios del Estado providencia, y que, si son elegidos, bloquearán un nuevo incremento de los precios de los carburantes.

En los actos electorales de la oposición, los candidatos opositores llamaron a implementar reformas democráticas, a luchar contra la corrupción y a defender la justicia social.

Los opositores criticaron las medidas de austeridad, los proyectos fiscales del gobierno y la reducción de las subvenciones gubernamentales, decididas por las autoridades para enfrentar la caída de los precios del petróleo.

Los expertos dudan que las elecciones aporten estabilidad parlamentaria a Kuwait, que vivió años agitados entre 2006 y 2013.

Cualquiera sea el resultado de la elección, el próximo gobierno será dirigido por una personalidad influyente de la familia Al Sabah.

Los miembros de la familia reinante ocupan siempre los ministerios clave de Interior, Defensa y Relaciones Exteriores.

La elección se lleva a cabo en 100 colegios electorales instalados en escuelas, con espacios separados para hombres y mujeres.

Miles de policía fueron movilizados para garantizar la seguridad.

Kuwait tiene una población de 4,4 millones de habitantes, de los cuales alrededor de un 70% son extranjeros.

De los 1,23 millones de kuwatíes, sólo 483.000 están habilitados para votar. Las mujeres representan 52,3% del electorado y 14 de ellas son candidatas.

Kuwait forma parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y produce alrededor de 3 millones de barriles diarios. Dispone del 7% de las reservas petroleras mundiales.

Con un promedio de ingresos por habitante de 26.800 euros en 2015, Kuwait figura entre los países más ricos del planeta. Sus ciudadanos están acostumbrados a un Estado generoso, que no cobra impuestos y proporciona casi gratuitamente los servicios esenciales.

Pero la caída desde mediados de 2014 de los precios del petróleo, del que este país miembro de la OPEP obtiene la mayor parte de sus ingresos, se tradujo en un déficit presupuestario de 4.600 millones de dinares (13.700 millones de euros) en el último ejercicio fiscal que terminó el 31 de marzo, después de 16 años de superávit.