La violencia en Irak provocó la muerte de más de 15.000 personas en 2014, que terminó como el año más sangriento desde 2007, según los datos publicados por el gobierno iraquí este jueves. 

Más 22.000 personas fueron además heridas en los últimos 12 meses, un periodo marcado por la ofensiva de gran envergadura lanzada por el grupo Estado Islámico (EI) en varias regiones del país.

Según el reporte elaborado conjuntamente por los ministerios de Salud, Interior y Defensa, los muertos por el conflicto en 2014 ascendieron a 15.580 personas, es decir casi el doble del total de 6.522 víctimas que dejó la violencia el año anterior. 

El país no registraba una cifra de víctimas tan alta desde 2007, cuando 17.956 personas murieron por la violencia.

El año 2014 comenzó con actos violentos en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad. 

La toma de control de Faluya y de algunas zonas de Ramadi, la capital de la Al Anbar, dieron paso a la espectacular ofensiva que lanzó el grupo yihadista Estado Islámico (EI) a partir de junio. 

Después el grupo logró hacerse con Mosul, la segunda ciudad del país, antes de dirigirse en agosto hacia el norte del país, donde se enfrentó a la resistencia de los combatientes de la región autónoma del Kurdistán.   

Entonces, una coalición internacional liderada por Estados Unidos comenzó a apoyar a las fuerzas iraquíes, con bombardeos aéreos contra los yihadistas, lo que ha permitido que EI retroceda en algunos territorios. 

Sin embargo, vastos territorios en todo el país, incluyendo tres importantes ciudades permanecen fuera del control del gobierno.