En Sudáfrica, en una pequeña cámara al fondo de una cueva localizada a 50 kilómetros de Johannesburgo, han sido encontrados restos que corresponderían a un nuevo antepasado del ser humano. Los investigadores que han descubierto los huesos pertenecientes a esta nueva especie, la han llamado Homo Naledi (“Naldi” significa “estrella” en Sesotho, un dialecto local). Paul Dirks, profesor de geología del Colegio de Ciencias de la Universidad de Cook, Autstralia, quien participó en la investigación, explica a este medio la importancia del hallazgo.

¿Cómo fue hecho el descubrimiento?
 – En agosto de 2013, dos espeleólogos aficionados exploraron una parte desconocida y de difícil acceso de una cueva bien conocida por albergar muchos fósiles, llamada Cueva de la Estrella Ascendente, y encontraron una cámara llena de huesos humanices, a los que les tomaron fotogra´fias y se las llevaron al profesor Lee Verger, de la Universidad de Wits, de Johannesburgo, quien consideró muy importante el hallazgo, por lo que armó una expedición. Primero, en noviembre de 2013, y después en marzo de 2014.

¿Por qué piensan que estos restos son de una nueva especie de antepasado del ser humano?
– La asociación muestra una combinación de características únicas que no se habían observado antes. Una de ellas es que el conjunto que se recuperó hasta la fecha es muy homogéneo (hay muchos dientes y muestran muy poca variabilidad). Más encima, no hay otros fósiles en esa cueva, y muchas partes fueron encontradas articuladas. Así que incluso aunque hubiésemos encontrado esqueletos incompletos, está claro que todos los huesos recuperados pertenecen al mismo grupo de animales.

¿Por qué otros expertos en los orígenes del ser humano dicen que la afirmación es injustificada?
– No tengo idea. ¿En qué basan ellos sus afirmaciones? El material es de fácil acceso para su estudio. Si las personas pueden entregar buenos argumentos, estamos dispuestos a discutir.

Si esta es una nueva especie de antepasado del hombre, ¿qué significa para la humanidad?
– Otro ancestro en el árbol familiar, lo que demuestra que a menos que encuentres muchos fósiles que puedan asociarse de forma cercana, uno no debe apresurarse a sacar conclusiones relacionadas a la taxonomía del fósil (lo que trato de decir es que en el pasado se han hecho muchas afirmaciones en paleoantrolopogía basadas en material muy limitado). Ahora hemos encontrado mucho material en un contexto geológico que muestra que los huesos permanecieron juntos, y esos huesos muestran una sorprendente amalgama de características que, si se hubiesen encontrado de forma dispersa, se habrían interpretado como especies distintas. Esto también prueba que nuestra familia ancestral puede ser más compleja de lo que pensábamos. En este caso, tenemos una especie que, potencialmente podría haber tenido algún comportamiento simbólico en relación a sus muertos; es decir, no es la única que está demostrando este tipo de comportamientos complejos. Esta es solo una hipótesis por el momento, pero una que es sacada del marco contextual del sitio.

¿Qué es lo que viene?
– Necesitamos una fecha para colocar firmemente los fósiles por un periodo de tiempo temporal. Vamos a ampliar las excavaciones y a trabajar en el contexto con mayor detalle.