Jay Chapman, el patólogo que inventó la inyección letal que ha sido utilizada para procesos de ejecución en Estados Unidos por más de 40 años, aseguró que las ejecuciones fallidas han cambiado su opinión sobre la pena de muerte.

Chapman, de 75 años, dijo que el creciente número de ejecuciones fallidas le molestan, “me encuentro ambivalente sobre la pena de muerte”. “Ha habido muchos incidentes por mala conducta del fiscal, así como incidentes por la mala aplicación de la aguja”, agregó.

El patólogo forense, que todavía practica en el condado de Sonoma, California, hizo las declaraciones previo a la audiencia en la Corte Suprema de Estados Unidos en Washington, realizada el pasado miércoles. En dicha audiencia nueve jueces discutieron si la manera en que se realizan las ejecuciones cumplen con la constitución y no generan una cruel e inusual muerte.

En 1977, Chapman creó el cóctel de fármacos utilizados en las inyecciones letales, cuando un legislador le pidió que creara una alternativa humana que salvara a las personas del fusilamiento y la silla eléctrica.

En ese momento, estaba trabajando como un patólogo forense y ayudando a establecer la oficina del autopsias en Oklahoma.

Sus más serios reparos en la pena de muerte en Estados Unidos no se relacionan con la idea de utilizar medicamentos para matar prisioneros, pero si con la evidencia de que algunas personas en espera de ejecución podrían ser inocentes, según el periódico inglés The Guardian.