Los gobiernos de Francia e Inglaterra se encuentran en una gran presión tras la creciente crisis migratoria de Calais, ciudad francesa desde la que miles de personas tratan todos los días de entrar al eurotúnel para intentar llegar a Inglaterra.

Ante el intento masivo de inmigrantes por entrar al país, el gobierno del Reino Unido este lunes tomó medidas contra la migración ilegal, como respuesta a la crisis que se vive en Calais.

La administración de David Cameron anunció que los locales británicos del condado Kent tienen que expulsar a los inmigrantes que no tengan derecho de residencia, enviándolos en taxi de Dover a Londres.

Los taxistas reciben 150 libras por conducir a los inmigrantes a un alojamiento temporal a más de 100 kilómetros de distancia.

Todos los inmigrantes que han tratado de cruzar el túnel están siendo trasladados a nuevas viviendas en Londres.

Los viajes los pagan los servicios sociales del condado, que se han quedado sin lugar para albergar a los cientos de inmigrantes que llegan, para cruzar el túnel que conecta con Francia, informó el periódico británico "The Telegraph".