La caída del Muro de Berlín la noche del 9 de noviembre de 1989 representó un gran acontecimiento para la humanidad en cuestión de política internacional, militar y derechos humanos, además de poner punto final a la llamada Guerra Fría. Sin embargo, mientras el mundo conmemora los 25 años de ese hito en la historia, muchas voces advierten sobre la posibilidad de una nueva guerra fría ante la crisis entre Estados Unidos y Rusia, por la situación en Ucrania.

Convertida en la cuarta potencia económica mundial y considerada como la “locomotora económica europea”, Alemania se prepara para celebrar con eventos masivos el acontecimiento que le permitió lograr su completa unificación, luego de la división que sufrió a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

El planeta cambió por completo hace 25 años, cuando cientos de personas se reunieron con palas y mazos para destruir la barrera que separó a una nación por más de 28 años; “1989 se convirtió en una importante línea divisoria histórica entre la época de la Guerra Fría y la era posterior, en el que tanto el poder y la amenaza fueron más dispersos”, dijo a Publimetro John Feffer, director de Foreign Policy In Focus, quien añadió que la caída del muro permitió la expansión de la Unión Europea y se aceleró la priorización de la geoeconomía sobre la geopolítica.

Además, representó un cambio en cuestiones políticas y económicas; el fin de la era del Muro de Berlín también es visto como un triunfo de los derechos humanos, que logró inspirar  a miles de activistas para buscar democratizar a sus sociedades.

Aunque la caída del muro trajo consigo transformaciones, también generó altas expectativas que no han podido ser cumplidas un cuarto de siglo después, por ejemplo, que todas las dictaduras caerían, que los conflictos inmanejables se resolverían y se contaría con una economía mundial más equitativa.

Nuevas amenazas han surgido justo en el 25 aniversario de la caída del muro, que se conmemora el próximo domingo, los fantasmas de una nueva guerra fría comenzaron a rondar el mundo con la crisis en Ucrania, que logró enfrentar de nuevo a EU y a la Unión Europea con Rusia.
Son muchas las voces que han advertido sobre la posibilidad de un nuevo enfrentamiento de baja intensidad entre las potencias del mundo.

“Es importante llamar a las cosas por su nombre, y el colapso en las relaciones entre Rusia y Occidente en efecto, merece ser llamado una nueva Guerra Fría”, escribió recientemente en un artículo, en Foreign Affairs, Robert H. Legvold, profesor emérito en el Departamento de Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia.

El 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín se presenta en medio de una crisis internacional, por lo que esa conmemoración podría ser un recordatorio y una advertencia para Estados Unidos y Rusia sobre los males que pueden traer consigo enfrentamientos ideológicos y políticos a escala internacional. “Nunca es demasiado tarde para reiniciar las relaciones ruso-estadounidenses una vez más y evitar la intensificación de la nueva Guerra  Fría que se está desarrollando. Pero eso requeriría un nuevo gran pacto que implica Washington, Moscú y Bruselas”, concluyó.