Michael Ray Hanline es un sobreviviente. Hanline estuvo 36 años en la cárcel por un crimen que no cometió. Cuando salió de la cárcel, el jueves, miró hacia el cielo. Ya era libre y vivió gran parte de su vida en la cárcel.

Hanline fue sentenciado a cadena perpetua, en 1980, luego del asesinato de JT Mc Garry, ocurrido en 1978. En esa época, se determinó que Hanline lo mató con dos disparos en la cabeza por celos, ya que supuestamente salían con la misma mujer. Pero años después, un funcionario halló que el ADN que se recogió en el lugar no correspondía al del condenado.

Asimismo, se supo que uno de los testigos que lo implicó en el crimen estaba bajo el efecto de las drogas. Por su parte, Hanline siempre insistió en su inocencia y contactó con el abogado Justin Brooks, que también es director de "California Innocence Project", organización que defiende de manera gratuita a condenados en procesos corruptos.

En noviembre del año pasado liberaron por fin a Hanline, pero este debía portar una pulsera con GPS que controlaba sus movimientos, reportó el periódico local "Los Ángeles Times". Finalmente, la Corte halló que no existían "pruebas suficientes" para seguir inculpándolo.

El caso de Hanline no es el único. En California se ha descubierto que por cada seis personas que se han ejecutado en 20 años, una ha sido inocente. Así lo reveló Richard Dietes, director del Centro de Información sobre la Pena de Muerte. Este hizo un trabajo que muestra  que 69 condenados a muerte han tenido que ser puestos en libertad porque las pruebas de ADN demostraron que había sido un error atribuirles un crimen.

Por su parte Hanline quiere pescar y usar la tecnología de la que se perdió todo este tiempo.

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