De luto riguroso, Tina Owusu Panin se une a la marea humana que va al palacio para despedirse de la reina de la etnia de los ashanti, muy querida.

Asantehemaa (la reina madre) Nana Afia Kobi Serwaa Ampem II falleció el 14 noviembre, a la edad de 111 años.

El jueves, después de varios días de duelo, el reino comenzó a rendir homenaje a esta mujer, que es todo un símbolo en el país.

Por unos días, se prohibió el redoble de los tambores y el "ruido".

Pero Kumasi, la gran ciudad del centro de Ghana, parece haber vuelto a la vida para conmemorar la muerte de la reina.

Durante una semana, los súbditos y las personalidades del país rendirán honores a su hijo, el rey Otumfuo Osei Tutu II.

"Es nuestra madre, nuestro pilar", declara Panin, mientras observa a los bailarines balancearse al son de los yembes, un instrumento de percusión. "Era la madre de Asantehene (rey). Es nuestro deber honrarla y celebrar su larga vida", añade.

El jueves, llegó gente de todo el reino y de toda Ghana al palacio de Manhyia, donde reinó durante 39 años.

Vestidos de negro, con prendas tradicionales o camisetas bordadas con el nombre de la reina, miles de personas seguían la procesión de jefes locales que desfilaban bajo sombrillas inmensas de color rojo y oro.

Todos esperaban la llegada del rey de los ashanti, hijo de la difunta, en una especie de trono.

A dos semanas de las elecciones presidenciales, los políticos, incluidos el presidente, John Dramani Mahama, y el principal candidato de la oposición, Nana Akufo-Addo, estuvieron presentes.

En Ghana, como en muchos otros países de África, los jefes locales no tienen poder político, pero su papel de asesores y de autoridad moral figura en la constitución y su influencia es enorme.

- 'Muy, muy doloroso' -

El reino Ashanti tiene una peculiaridad: el linaje real proviene de la madre. Es la reina la que designa al rey cuando el monarca muere.

Nana Afia Kobi Serwaa Ampem II llegó al trono en 1999 y eligió a su hijo para reinar a su lado en un territorio que representa alrededor del 10% del país y alberga al menos 4,7 millones de personas (según un censo de 2010).

Más allá del nombramiento del rey, la Asantehemaa vela por su comunidad y protege a las mujeres y a los niños, garantizándoles el acceso a la educación y a la salud.

También preside un tribunal de justicia tradicional para resolver los conflictos de poca importancia, sobre todo los de propiedad o las disputas entre súbditos.

"En cuanto la reina dicta sentencia, la gente la respeta", explica Nana Boakye Frimpong, de 66 años, mano derecha de la difunta.

Su papel era promover la paz, dice, aunque, por su avanzada edad, su presencia en el tribunal no era habitual en los últimos años.

"Es muy, muy doloroso" haberla perdido, contó un hombre que trabajaba para ella desde hace 20 años.

El reino de los ashanti se remonta al siglo XII y antes de la colonización británica se extendía hasta Costa de Marfil.

El rey nombra a su futura reina que, según la tradición, debe proceder de la familia materna. Será designada cuando la reina madre haya sido enterrada.