En días pasados, una carta encontrada en un bote de basura dentro del apartamento del copiloto Andreas Lubitz, acusado de derribar de forma deliberada un airbus A320 de GermanWings en los Alpes franceses con 149 personas a bordo, indicó que fue declarado “no apto para el trabajo” por un médico. Según lo informó el fiscal encargado del caso, Christoph Kumpa.

Ahora, el diario francés “Le Pariesien” reveló que este hombre de 27 años sufría un Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), el cual combatía con un medicamento neuroléptico.

Según este medio, en 2010, los médicos le administraron inyecciones de “Olanzapina”, un antipsicótico que funciona como un estabilizador del humor, le recomendaron practicar “altas dosis” de deporte para recuperar la confianza, además de recetarle “Agomelatina”, pues también padecía problemas de sueño.

Por otra parte, el diario dominical alemán “Bild” reportó que Andreas recibía tratamiento por un posible desprendimiento de retina, que ponía en riesgo el futuro de su carrera.

“Estaba muy preocupado por sus problemas. Podía empezar a gritar durante una conversación. Me asustó, por eso terminé con él”, explicó la ex novia de Lubitz.

Sin embargo, Lufthansa, la compañía matriz de la aerolínea Germanwings, aseguró que no tenían información sobre las enfermedades que atacaban al copiloto. “No conocemos nada al respecto”, aseguró un portavoz de la empresa.

En la galería de fotos les contamos más sobre la vida de Andreas Lubitz.

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