Mes y medio después de que el copiloto alemán Andreas Lubitz estrellara intencionalmente un avión de la aerolínea Germanwings contra los Alpes franceses, investigaciones han descubierto que realizó unas extrañas maniobras de descenso en un vuelo anterior entre Dusseldorf y Barcelona.

Según datos de la Oficina de Investigación y Análisis, BEA, Lubitz comprobó si era posible que la aeronave impactara o no contra el punto deseado. Esta información se conoció gracias al análisis de la segunda caja negra y de los vuelos anteriores.

Dicho análisis apunta a que Lubitz dirigió hasta cinco ocasiones en menos de cuatro minutos el piloto automático del avión hacia el suelo, una operación que no fue percibida por nadie y que no tenía ninguna justificación aérea en la ruta Düsseldorf-Barcelona, confirmó Rémi Jouty director de la BEA.

Una vez comprobado que su plan podría funcionar, el copiloto alemán hizo descender el avión en el siguiente vuelo con 150 personas a bordo, estrellándose contra los Alpes franceses, el pasado 24 de marzo, informó el periódico alemán Bild.