Después de semanas en que se había registrado un aumento de su actividad, el volcán despertó cerca de las 03H00 de la madrugada (06H00 GMT), lanzando luminosas columnas de lava que en el momento de máxima intensidad alcanzaron los ocho kilómetros de extensión.

La sucesión de explosiones en tonalidades anaranjadas en el cráter del volcán iluminaron por cerca de dos horas una despejada noche en el sur de Chile, para luego comenzar a decaer.

Tras la erupción fueron activadas las alarmas de emergencia de bomberos y se decretó la evacuación de unas 3.605 personas de las localidades de Pucón, Villarrica, Curarrehue y Coñaripe, ubicadas a los pies del macizo, quienes fueron trasladas hasta zonas de seguridad sin mayores complicaciones.

Con la llegada del día, al no ser visibles ni llamas ni columnas de cenizas desde el cráter del volcán, la mayor parte de los evacuados pudo volver a sus hogares o lugares de trabajo.

"Es un volcán que es activo, (pero) que en este momento se ha calmado", dijo transcurridas ya 10 horas desde la erupción la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien viajó hasta Pucón, a 15 km del macizo, para sobrevolar el volcán y sostener una reunión de emergencia con las autoridades locales.

  Lento regreso a la calma

Por la tarde en Pucón la población retornaba lentamente a sus labores habituales luego de que las autoridades levantaron la alerta roja en las zonas pobladas, aunque la mantuvieron en un perímetro de 10 km alrededor del macizo.

En la vecina Coñaripe, en cambio, ubicada en otra de las laderas del macizo, las personas se mantenía aún expectantes en las afueras de sus casas, con una fuerte presencia de policías en la zona, constató un fotógrafo de la AFP.

Un último reporte oficial no había constatado variaciones relevantes del estado del volcán en las últimas horas, aunque sí un descenso de la actividad sísmica. "La actividad eruptiva no ha reaparecido y solo ocurre alguna emisión de gases", dijo un reporte de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi).

Unas 45 familias permanecían todavía aisladas luego de que el aumento del caudal de un río derribara un puente de acceso, pero se encontraban en buen estado.

Por precaución, unas 1.000 personas se mantenían evacuadas en la región de La Araucanía, de acuerdo a la Onemi.

Las restricciones en los caminos de acceso al macizo, salvo los que están dentro del perímetro de seguridad, fueron también levantadas, mientras se mantenía la suspensión de clases en los colegios de gran parte de las dos regiones afectadas por la erupción.

  Intensa pero corta erupción

Según el jefe de la red de vigilancia de volcanes de Chile, Luis Lara, se trató de una erupción "bastante intensa pero de corta duración".

El índice de explosividad volcánica del Villarrica fue ubicado en 2, en una escala que va de 0 a 8. "Básicamente estamos ante una erupción pequeña", dijo Lara en las oficinas de la Onemi en Santiago.

De momento, agregó, no se esperaba la ocurrencia de lahares o aluviones volcánicos, que se producen cuando la lava derrite la nieve y hace aumentar el caudal de ríos cercanos al macizo.

Tampoco la emergencia de grandes desplazamientos de cenizas.

"Esta es una erupción de menor magnitud en comparación a las otras que desplazaron cenizas", como la ocurrida en 2011 con el volcán Caulle-Puyehue (también en el sur de Chile), cuyas cenizas alcanzaron a ser visibles en ciudades como Buenos Aires o Montevideo, dijo Lara.

El volcán Villarrica, de unos 2.800 metros de altura, es considerado uno de los más activos de Chile y Sudamérica.

Sus erupciones más recientes datan de los años 1984 y 2000.

La zona donde está ubicado el volcán es una de las más turísticas de Chile, con mucha actividad hasta este fin de semana pasado, cuando se puso fin a la temporada estival 2015.

Con información de AFP.

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