El jerarca de la Iglesia Católica tras citar a algunos santos del país, instó al Ecuador "a afrontar los desafíos, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones para que los logros en progreso y desarrollo que se están consiguiendo garanticen un futuro mejor".

Francisco fue recibido al pie de la escalerilla del avión por el presidente Rafael Correa con quien se fundió en un abrazo y con  los niños vestidos con trajes tradicionales que hicieron una calle de honor.

Tras escuchar el discurso de Correa, Francisco también exhortó a poner "una especial atención en nuestros hermanos frágiles y en las minorías más vulnerables", que son "la deuda de América Latina".

El pontífice comenzó su alocución en el aeropuerto 'Mariscal Sucre' agradeciendo a Dios que le haya permitido haber podido regresar a América Latina y estar aquí "en esta hermosa tierra de Ecuador".

Explicó cómo en Ecuador "está en el punto más cercano al espacio exterior: es el Chimborazo, el lugar más cercano al Sol, a la Luna y a las estrellas" y entonces dijo "que los cristianos identifican a Jesucristo con el Sol y a la Luna con la Iglesia" y deseó que "en estos días se haga más evidente a todos la cercanía del Sol que nace de lo alto". "Desde aquí quiero abrazar el Ecuador entero", exclamó.

Y auguró al pueblo ecuatoriano: "que desde la cima del Chimborazo, hasta las costas del Pacífico, desde la selva Amazónica, hasta las Islas Galápagos nunca pierdan la capacidad de dar gracias a Dios por lo que hizo y hace por ustedes, la capacidad de proteger lo pequeño y lo sencillo, de cuidar de sus hijos y ancianos, de confiar en la juventud y de maravillarse por la nobleza de su gente y la belleza singular de su país".  

Tras este acto, inició el  recorrido que duró 52 minutos desde el aeropuerto por la Ruta Viva y varias calles hacia la Nunciatura.