Era un estudiante brillante, pero con una personalidad psicopática que tuvo su punto más álgido y oscuro al masacrar a 12 personas (incluida una niña de 6 años) y herir a 51 más en un pequeño cine de Aurora, Colorado, en 2012. James Holmes se creía el "Joker".

Y por eso usó un fusil, una escopeta y varias armas más (incluida una granada de gas) y disparó contra las personas que veían el estreno de "Batman, El Caballero de la Noche Asciende". Todos iban disfrazados, así como él, que luego de cometer la masacre, se entregó sin oponer resistencia.

Holmes compró armas, munición, granadas de gas lacrimógeno y otras prendas meses antes de la masacre. También puso trampas y explosivos en su apartamento. Mañana empieza su juicio (que se inició desde 2012), para ver si van a condenarlo a muerte.

Los fiscales piden esto. Las familias de los fallecidos en la Masacre de Aurora, también. Quienes lo han atendido o realizado su defensa penal dicen que está "totalmente loco", informó el portal Fox News.

Holmes sigue en prisión. Ha tratado de suicidarse varias veces en la cárcel. Y el día de mañana se verá cómo termina la historia que él comenzó en un pequeño cine de Aurora.

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