Karisa Bugal  tomó una temeraria decisión al escoger entre su vida y la de su nuevo bebé. Cuando llegó la hora de su nacimiento, descubrieron que tenía una condición rara llamada embolia de líquido amniótico. Esta condición hace que el líquido amniótico que rodea al bebé se meta en el torrente sanguíneo de la madre, provocando la muerte de los dos.

Por esta razón, al elegir entre su vida y la de su hija, Karisa decidió que se sometería a un procedimiento quirúrgico que salvaría a la pequeña y que probablemente terminaría con su propia muerte. Cuando la niña nació, las últimas palabras de su madre fueron: "¿Qué tan grande es?"

Su marido, Wes Bugal, está devastado y no sabe cómo darle la notica a su otra hija, Mallory. Tampoco sabe cómo explicarles a ella y a su nueva hermana que su madre no está. Por ahora, una campaña de GoFundMe ya ha recopilado 40 mil dólares para ayudarlos, informó Cosmopolitan.

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