Sus redondos y pequeños ojos, sus cuadrados torsos y su adorable balanceo convierten a los pingüinos en una de las principales atracciones turísticas cuando vienen a la Antártica. Pero lejos de las aguas superficiales en las que nadan con focas y ballenas, en lo profundo de los mares y a través de miles de kilómetros de nieve de continente congelado, está la otra parte de la Antárica, una parte misteriosa y prohibida.

Es en esos lugares en los que los científicos estudian el rápido derretimiento de los icebergs y el calentamiento global, pero a su vez buscan claves sobre el pasado de la humanidad que nos ayude a ver el futuro, e incluso encontrar formas de vida que sobreviven y prosperan en las condiciones más extremas.

A lo largo de dos semanas, un equipo de Associated Press viajó a la Antártica al lado de científicos que buscaban rasgos de polución, estudiaron las formaciones rocosas y analizó el preocupante derretimiento del hielo en el lado oeste del continente. A lo largo del camino, el equipo encontró espectaculares glaciares e irregulares cráteres, una iglesia ortodoxa rusa que también funge como un faro de luz para los barcos que arriban y pasó varios días varado en un espeso banco de niebla, el tipo de clima variado que es, prácticamente, una huella característica de toda visita a la Antártica.

Esta selección de imágenes abre una ventana a algunos de los animales, paisajes y gente única que vive y trabaja en uno de los lugares más inhóspitos, pero importantes, del planeta.

Por NATACHA PISARENKO, Associated Press