Los líderes conservadores franceses François Fillon y Alain Juppé medirán sus fuerzas este jueves en un debate televisivo, a tres días de la segunda vuelta de las primarias, que decidirá cuál de los dos es candidato a la presidencia.

Frente a una izquierda fragmentada, el ganador de estas primarias inéditas entre los conservadores franceses tiene casi asegurado su pase a la segunda vuelta de las presidenciales del próximo año.

Después de su sorprendente victoria el pasado domingo en la primera ronda con el 44% de los votos, Fillon parte como favorito para lograr la investidura a las presidenciales.

Según un sondeo publicado este miércoles, Fillon, quien fue ex primer ministro de Sarkozy durante cinco años (2007-2012), ganaría con el 65% de los votos frente a Juppé (35%).

Sin embargo, ninguna encuesta había augurado que Fillon se impondría con un margen tan amplio, superando a Juppé con 16 puntos y dejando fuera de la carrera por el Elíseo a su exjefe, Nicolas Sarkozy (20,7%).

Juppé, de 71 años, representante del ala más moderada de la derecha, apuesta todo al debate del jueves por la noche, en el que intentará poner de relieve sus diferencias con el muy conservador Fillon, de 62 años.

- Golpes bajos -

En el ámbito económico, ambos candidatos defienden programas similares, con importantes recortes del gasto público, una reducción del número de funcionarios y el fin de la semana laboral de 35 horas.

Sin embargo, se diferencian en política exterior. Mientras que Fillon estima que para resolver la guerra en Siria hay que acercarse a los rusos y al régimen sirio, Juppé sostiene que no habrá paz mientras el régimen de Bashar al Asad se mantenga en el poder.

Fillon, un católico devoto, es también más conservador en temas sociales que su contrincante. Se opone, por ejemplo, a la adopción plena para las parejas homosexuales.

También defiende una línea más dura frente al yihadismo y el islam radical. Quiere prohibir el regreso de los franceses que hayan ido a combatir a Siria o Irak y expulsar a los extranjeros sospechosos de terrorismo.

Juppé, con posiciones más moderadas, ha hecho campaña presentándose como una figura unificadora.

"Hay dos corrientes: una derecha que divide y una derecha de unión", declaró el actual alcalde de Burdeos y ex primer ministro de Jacques Chirac (1995-1997) en una entrevista este jueves.

Pero, a tres días de las elecciones, varias voces se han levantado acusando a Juppé de llevar a cabo una campaña de golpes bajos contra su rival de la misma familia política en un intento por ganar puntos.

Juppé criticó la "visión extremadamente tradicionalista, por no decir retrógrada" de la sociedad de Fillon. También le reprochó "complacencia excesiva con [el presidente ruso Vladimir] Putin" y el apoyo de "representantes de la extrema derecha".

"Nunca habría podido pensar que mi amigo Alain Juppé caería tan bajo", respondió Fillon.

Más de 200 diputados de la derecha y del centro hicieron un llamamiento a un "debate frontal pero respetuoso" en una tribuna publicada este jueves en el diario conservador Le Figaro.

"Para vencer a la izquierda y al Frente Nacional, debemos estar unidos el domingo al término de la segunda vuelta", apuntaron los 215 firmantes.

El ganador de esta competición interna se enfrentará en las elecciones presidenciales a un candidato socialista aún por designar y a la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen.

Según las encuestas, Le Pen encabezaría la primera vuelta de las presidenciales del 23 de abril con alrededor del 30% de los votos, pero saldría derrotada en la segunda vuelta del 7 de mayo frente al candidato de la derecha.

El presidente François Hollande, el mandatario más impopular de los últimos 60 años, debe anunciar si se presenta a un nuevo mandato antes del 15 de diciembre.