El conservador François Fillon se alzó el domingo con una victoria aplastante en las primarias de la derecha francesa y se posiciona como uno de los candidatos con más opciones de convertirse en presidente en 2017.

Considerado durante meses como un simple figurante de estos comicios, Fillon, ex primer ministro de Nicolas Sarkozy (2007-2012) pulverizó a su contrincante, Alain Juppé, en la segunda vuelta de las primarias con el 66% de los votos.

"Es una victoria de fondo, construida sobre convicciones (...) Francia no soporta su declive, quiere la verdad y quiere actos", declaró Fillon, de 62 años, tras anunciar su victoria frente a una marea de simpatizantes eufóricos.

Frente a una izquierda gobernante dividida, la derecha podría regresar al poder en mayo próximo, tras haber perdido la presidencia en 2012 con la derrota electoral de Sarkozy frente al socialista François Hollande.

Según un sondeo Harris Interactive publicado el domingo, Fillon encabezaría la primera vuelta de las presidenciales del 23 de abril próximo con 26% de los votos, por delante de la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen (24%).

En la segunda vuelta, el ex primer ministro arrasaría con el 67% de los votos, frente a la presidenta del ultraderechista Frente Nacional.

La izquierda, según las encuestas, no pasaría la primera vuelta.

- 'Un cohete despega, el otro se autodestruye' -

El proyecto "radical" de François Fillon, que combina un enfoque liberal en lo económico y conservador en lo social, sedujo al electorado que se movilizó masivamente para votarlo (alrededor de 4,5 millones de personas).

Este admirador de la 'Dama de Hierro' británica, Margaret Thatcher, promete la supresión de 500.000 puestos de funcionarios y 100.000 millones de recortes al gasto público.

Además, defiende con fervor los valores familiares tradicionales.

"No me voy a disculpar por tener valores, creo en la familia, en la autoridad del Estado", señaló recientemente en una entrevista.

Ahora que la derecha ha investido a su candidato presidencial, todas las miradas se vuelven hacia la izquierda, fragilizada por la impopularidad récord del presidente Hollande y fracturada por divergencias ideológicas profundas.

Hollande, el mandatario más impopular de los últimos 60 años, debe anunciar si se presenta a un nuevo mandato antes del 15 de diciembre.

Solo un 12% de los franceses quiere que se postule en 2017.

Su primer ministro, Manuel Valls, impaciente frente a su mutismo, declaró el domingo en una entrevista que no excluía ser candidato frente a Hollande en las primarias socialistas previstas a finales de enero.

Según una encuesta divulgada el viernes, el primer ministro de Hollande, Manuel Valls, goza de mayor popularidad que el actual presidente.

"Estamos cerca (...) de un suicidio colectivo", advirtió este lunes el portavoz del partido socialista, Olivier Faure.

A esto se suma la candidatura a la presidencia, sin pasar por las primarias, del exministro de Economía de Hollande, Emmanuel Macron, que dimitió del gobierno en agosto y se presenta como una alternativa a los políticos que han gobernado Francia desde hace décadas.

La prensa es unánime. "Un cohete despega y otro se autodestruye. Nunca antes la derecha y la izquierda habían aparecido en posiciones tan opuestas", señaló el diario Les Echos.