El favorito de las primarias de la derecha francesa, François Fillon, prometió el jueves una ruptura más "radical" que su contrincante, el moderado Alain Juppé, si llega el próximo año a la presidencia de Francia, advirtiendo que el país está "al borde de la revuelta".

"Mi proyecto es más radical, quizás más difícil", declaró el ex primer ministro de Nicolas Sarkozy (2007-2012) durante el último debate televisado organizado por los conservadores franceses a tres días de la segunda vuelta de estos comicios.

"Mi diagnóstico es que nuestro país está al borde de la revuelta", señaló Fillon, describiendo un país con "impuestos cada vez más altos", una "deuda abismal" y un "desempleo masivo".

François Fillon, de 62 años, ganó con el 44% de los votos -frente al 28% para Juppé- la primera vuelta de estas primarias inéditas y se ha posicionado como el gran favorito de la segunda ronda que se celebrará el próximo domingo.

Estos comicios son cruciales ya que, frente a una izquierda fragmentada, el ganador de estas primarias tiene casi asegurado su pase a la segunda vuelta de las presidenciales del próximo año.

Para salir de esta situación, Fillon, un admirador de Margaret Thatcher, promete reducir en 100.000 millones de euros el gasto público, eliminar 500.000 puestos de funcionarios, terminar con la semana laboral de 35 horas y retrasar hasta los 65 años la edad de la jubilación (actualmente situada en los 62 años).

Frente a él, Juppé, de 71 años, ex primer ministro (1995-1997) y actual alcalde de Burdeos, se dijo dispuesto a llevar a cabo "reformas profundas (...) pero sin brutalidad".

- 'Trabajar más y ganar un poco menos' -

En un país donde los despidos son casi imposibles, Fillon propone flexibilizar el mercado laboral.

"Todos los países a los que les va bien, que tienen pleno empleo, son países en donde las reglas para contratar y despedir son más simples", apuntó este abogado de profesión, que pasó del estatuto de simple figurante de esta contienda al de favorito en apenas unas semanas.

"Todo el mundo debe hacer un esfuerzo, trabajar más y ganar un poco menos", señaló Fillon, quien propone aumentar la jornada laboral en función de las necesidades de las empresas, pasando por negociaciones internas, con el límite de 48 horas que fija la legislación europea.

Juppé, que admite que los franceses deben trabajar más, pero con un límite de 39 horas en la función pública, estimó que las promesas de Fillon son irrealistas y propuso una reforma "más gradual".

"No digo que sea fácil pero es posible", respondió Fillon, quien acusó a Juppé de "proponer modificaciones que no cambiarán de forma profunda al país.

En el ámbito social, ambos candidatos volvieron a marcar sus diferencias.

El muy conservador Fillon, un católico devoto padre de cinco hijos, reiteró su oposición a la adopción plena para las parejas homosexuales. "Un niño es siempre el fruto de un hombre y una mujer", declaró. Aunque aseguró que no modificará la ley sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, adoptada en 2013 por el gobierno del socialista François Hollande.

Juppé, con posiciones más moderadas, ha hecho campaña presentándose como una figura unificadora. "Quiero ser el presidente de todos los franceses", declaró.

En el complejo tema de la identidad nacional, los candidatos también mostraron visiones encontradas. Fillon se manifestó contra la visión "multiculturalista", mientras que Juppé defendió que "la identidad de Francia es la diversidad".

La prensa celebró este viernes el desarrollo del debate. "François Fillon y Alain Juppé privilegiaron el fondo (...) con algunas pequeñas tensiones", tituló Le Parisien.

Fillon parte como favorito de cara a la segunda vuelta de las primarias de la derecha francesa. Según un sondeo Ifop-Fiducial derrotaría a Juppé con 65% de los votos.

El ganador de esta competición interna se enfrentará en las elecciones presidenciales, entre otros, a un candidato socialista aún por designar y a la líder del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen.