Durante las últimas semanas se ha visto a cientos de personas de Siria, Afganistán y Eritrea haciendo el peligroso viaje a través del Mediterráneo para llegar a la Unión Europea. Sin embargo, los líderes europeos están divididos en cuanto a la forma de lidiar con este problema humanitario. Aún sin que hayan signos de que se encuentren soluciones para esta crisis migratoria, nuestro medio habló con tres expertos que analizan las medidas que podrían ser tomadas.

“Garantizar protección a las personas necesitadas”, Yves Pascoau
Director de migración del Centro de Políticas Europeas, think tank con sede en Bruselas

“La primera prioridad es la de garantizar protección internacional a las personas necesitadas.
Segundo, dado que el número de personas que seguirá viniendo se incrementará, tenemos que asegurarnos de que los estados miembros de la Unión Europea estarán dispuestos a cooperar para resolver este fenómeno sin precedentes. Esto requiere acordar, en conjunto, mecanismos de reubicación (temporales, como e Italia, Grecia y Hungría, y permanentes).

Tercero, hay una necesidad de asegurar que continuaremos, y mejoraremos nuestro apoyo a los terceros países que forman parte de esta crisis, y también con el desarrollo de programas de reubicación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, para darles acceso a los inmigrantes a la Unión Europea a través de rutas legales.

Cuarto, involucrar en esta discusión a la comunidad internacional para mejorar el compromiso de los terceros países en la región y avanzar en las necesidades de protección.

Finalmente, tomar en cuenta que este fenómeno migratorio se mantendrá en el tiempo mientras no se logre restaurar la paz en las regiones inestables, algo que no sucederá de la noche a la mañana, y que para alcanzar acuerdos y políticas comprensivas se requerirá de la coordinación de diferentes ámbitos políticos (asuntos interiores, políticas exteriores, políticas de desarrollo y de comercio, etc.) y participantes (estados miembros de la Unión Europea, etc.)".

“Hay una gran crisis financiera”, Robert Barsky
Profesor de la Universidad de Vanderbilt y autor de “Migrantes indocumentados en la era de la Ley Arbitraria”

“En el corto plazo, deben implementarse las herramientas existentes de la ley internacional, más específicamente las de la Convención de Ginebra. Fue diseñada especialmente para enfrentar crisis como esta, y debemos usar esos acuerdos sin importar cuán grande sea el flujo actual. Esto significa que todos los países deben actuar siguiendo las reglas, incluyendo al Reino Unido, que se rehusa a cumplir sus obligaciones, violando la Convención.

El asentamiento de los refugiados necesita una coordinación con mayor visión de futuro tanto de parte de la Unión Europea, como de los países vecinos, lo que significa que necesitamos más apoyo de la ONU, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ONGs y otras organizaciones involucradas en estos esfuerzos. Actualmente, hay una crisis masiva en términos de financiamiento, la que podría ser enfrentada si es que países como China, India y Rusia contribuyen con una suma de dinero apropiada en relación a su PIB.

Ayudar a las personas que han tenido que huir de sus países no es caridad, es la ley, y necesitamos recordarle eso a la gente. Esta surgiendo una fuerte corriente anti inmigrantes que podría reflotar los peores elementos de una población, particularmente el nacionalismo, el racismo y la xenofobia”.

“Salvar vidas es el principal objetivo”, Matteo de Bellis
Experto del equipo europeo de Amnistía Internacional

Europa debe proveer rutas legales y seguras a los refugiados que quieran llegar a los países de la UE, a través de un incremento significante de los lugares de reasentamiento, admisiones humanitarias, entrega de visas y ayudas para la reunificación de las familias. Eso reducirá la cantidad de personas que intenten llegar por rutas peligrosas, aliviando la presión sobre los países fronterizos de la Unión Europea y disminuyendo las oportunidades para que los contrabandistas se beneficien de esto. Los gobiernos europeos deberían participar en un esquema de reubicación de emergencia, y dar apoyo financiero y operacional a sus países fronterizos, para bajarles la presión.

Salvar la mayor cantidad de vidas posible, y reducir la presión de los países limítrofes es el principal objetivo. Ese es el porqué, por ejemplo, mantenemos nuestros ojos en el mar, para asegurarnos de que los gobiernos europeos mantienen una búsqueda fuerte y una capacidad de rescate necesarias en las principales rutas de migración. También necesitamos hacer reformas que sean duraderas a largo plazo. Ese es el motivo por el cual recomendamos que Europa les permita libre circulación a los refugiados dentro de la UE, garantizando el cumplimiento de los procedimientos de recepción a través de Europa: como el estatuto que determina la condición de refugiado es un proceso basado en circunstancias individuales, ningún país de origen puede ser etiquetado como ‘seguro’, en términos generales”.