El expresidente de Egipto, Mohamed Morsi, fue condenado a 20 años de prisión por el asesinato de manifestantes frente al palacio presidencial Ittihadiya en diciembre de 2012. Morsi, el primer líder del país en ser electo y que llegó al poder un año después de la revolución egipcia del 2011, fue derrocado por el ejército en 2013 después de un año en el cargo que vio enfrentamientos mortales entre partidarios de la Hermandad Musulmana y los manifestantes anti-Morsi. "El juicio de Morsi careció de transparencia", dijo a este medio el experto en Medio Oriente, Fawaz A. Gerges, profesor del London School of Economics.

¿Fue la condena de Morsi –el primer líder en ser democráticamente electo en Egipto– por motivos políticos?
– Es difícil hoy separar el elemento jurídico de la dinámica política en Egipto. Hay una feroz lucha social y política por el futuro de Egipto y la identidad del Estado. La actual administración ha construido su hegemonía y legitimidad en términos opuestos al gobierno islamista de Mohamed Morsi. El veredicto de culpabilidad pretende legalmente desacreditar el viejo orden y reforzar la percepción pública del carácter traicionero del régimen de la Hermandad.

¿Y se lo merece?
– Organizaciones de derechos humanos en todo el mundo sostienen que el juicio de Morsi careció de transparencia, un sentido de justicia y un debido proceso. Independientemente de lo que hizo y no hizo Morsi, defensores de los derechos humanos sienten que debería haber sido sometido a un juicio justo y haberse permitido defender su caso. El veredicto de culpabilidad probablemente polarizará, incluso más, a Egipto y verterá gasolina en un voraz incendio en el país.

¿Qué significa su sentencia en el mundo?
 – La sentencia de Morsi muestra que el nuevo gobierno en Egipto continuará con las medidas drásticas contra los Hermanos Musulmanes y tratará de cortarles las alas. Es una guerra sin cuartel. Existe el peligro real de que las furiosas insurgencias islamistas en el Sinaí y en otras ciudades podrían escalar. Se espera que los Hermanos Musulmanes aislados no se unan en grupos clandestinos porque esa probabilidad podría inflamar la situación en Egipto y los países vecinos.

¿Fomentará la condena aún más la tensión y división en el país?
– Egipto está profundamente polarizado a lo largo de las líneas sociales e ideológicas. La sentencia de Morsi y sus partidarios es un ejemplo de ello. Una pregunta difícil para las autoridades egipcias es cómo y de qué manera esta polarización impactará la estabilidad social y política y el progreso económico en el país. ¿Será Egipto capaz de superar sus graves problemas socioeconómicos sin resolver las tensiones políticas en el país?