Jean Baubérot es un historiador francés, especialista en sociología de las religiones y fundador de la sociología de la laicidad. Es coautor de la "Déclaration internationale sur la laïcité’ (Declaración Internacional sobre laicismo) firmado por 250 académicos de 30 países. Al día siguiente del ataque de Charlie Hebdo, en el que 12 personas murieron y cuatro resultaron heridas de gravedad, Baubérot explica porqué la acción de unos pocos no debería desencadenar el odio hacia los 5 millones de musulmanes que viven en Francia. 

¿Es el ataque a Charlie Hebdo una expresión de un problema con el Islam en Francia?

–No más que en cualquier otro país occidental. El contexto político internacional está tenso en todo el mundo en este momento, sobre todo porque el EI (Estado Islámico) ha instado a sus seguidores a atacar a los ciudadanos de Francia y los EE.UU. Desafortunadamente, estos trágicos acontecimientos muestran que Francia no está a salvo de los fanáticos lavados del cerebro por este tipo de organizaciones internacional de terroristas. No olvidemos que los atacantes eran individuos aislados, y todos los representantes de la comunidad musulmana expresaron su estricta desaprobación de sus acciones. Pero ellos son muy peligrosos y, ya que funcionan solos, es muy difícil para los servicios de información general prevenir que este tipo de acciones suceda.

¿Cómo se explica el creciente número de jóvenes franceses que se matriculan en la yihad en Siria e incluso en suelo francés?

–Estos dos fenómenos están vinculados, pero no deben ser mal interpretados. Los jóvenes que vuelan a Siria y otros lugares para conseguir un entrenamiento militar son a menudo de la periferia, impulsados por una especie de utopía romántica, el sueño de otra vida. Están por lo general al margen de la sociedad y se sienten víctimas de la discriminación. Algunos de ellos no son árabes; se conviertan al Islam y adoptan esta ideología extremista, ya que les da un lugar en un grupo, el sentimiento de pertenencia. Cuando ven lo que en realidad la yihad es, con toda su violencia, la mayoría de ellos vuelven a casa, ya que se dan cuenta de que no es para ellos. Y, de nuevo, no todos los jóvenes que se integran a la yihad cometerán atentados y asesinatos en masa.

¿Crees que Francia es demasiado indulgente con los radicales religiosos?

–No, porque tenemos que evitar darles razones para verse a sí mismos como víctimas desamparadas de la sociedad. Algunas personas tienen una interpretación extrema de su religión, sea lo que sea, pero no son en ningún modo violentos. Puedes estar en desacuerdo y debatir con ellos sobre las diferencias de opinión, pero no representan una amenaza para la seguridad nacional. Tenemos que tener una sociedad inclusiva que integre a tantas personas como sea posible, aislar sólo la violencia. También necesitamos una democracia que luche firmemente contra el terrorismo, a través de recursos de la policía y los servicios de información, y también -y está sucediendo ahora mismo en todas partes de Francia- a través de las fuertes voces de excoriación de las personas, independientemente de sus creencias.

¿Qué debe hacerse para evitar la radicalización que a menudo tiene lugar en guetos y prisiones?

–Las prisiones francesas son un gran problema: están extremadamente llenas y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos a menudo le apunta con el dedo. Algunos ven a las prisiones como hoteles de cinco estrellas, lo cual es completamente falso. Todos los ciudadanos se beneficiarían de ofrecer mejores condiciones a las cárceles con más personal para atender a los presos, ya que los llevaría a una mejor reincersión sociedad. No queremos crear un lugar para que experimenten y se conviertan ellos mismos al radicalismo religioso.

En su nueva novela "Submission", el controvertido novelista francés Michel Houellebecq imagina que en el año 2022, Francia será dirigido por un partido musulmán. ¿Ves que esto pueda pasar?

–No he leído el libro aun, pero he oído hablar mucho de él (la portada de esta semana del Charlie Hebdo fue sobre el libro de Houellebecq). A pesar de una importante población musulmana en Francia, no hay un partido musulmán. Por lo que he visto de él diciendo en los medios de comunicación, Houellebecq escribe en su novela que Front National de Marine Le Pen (Frente Nacional, el partido de extrema derecha francés) pierde frente a un partido musulmán, cuando en este momento Le Pen obtiene más del 20 % de los votos. Así que desde mi punto de vista, lo más probable que suceda en un futuro próximo es una victoria del Frente Nacional, no de un partido musulmán inexistente.