El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, endureció la posición de Washington ante Venezuela al declarar a dicha nación una "amenaza a la seguridad nacional".

La decisión viene acompañada de sanciones para siete funcionarios venezolanos. La acción ejecutiva ordena la suspensión de visas y la congelación de bienes en territorio estadounidense de dichos militares y policías venezolanos.

Esto supone el paso más fuerte dado por el Gobierno norteamericano contra Caracas desde la llegada de Nicolás Maduro al poder en 2013, informó el periódico español "El País" en su versión digital.

Obama señaló también estar profundamente preocupado por los esfuerzos del Gobierno venezolano para aumentar la intimidación sobre los adversarios políticos y la criminalización de la disidencia.