Lilian Tintori no pasa inadvertida. Llegó el domingo 12 de abril a Chile y tuvo una agenda llena de reuniones. Se juntó con los ex Presidentes de Chile, visitó el Congreso y participó en un panel de conversación con el ex mandatario Sebastián Piñera y la ex ministra de Educación, Mariana Aylwin, quien criticó que su Gobierno no le hubiese hecho un recibimiento público. Ella, junto a Mitzy Capriles, esposa de Antonio Ledezma, intentaron por muchas vías reunirse con la jefa de Estado, sin embargo, no fueron recibidas.

¿Qué siente frente a esta negativa?
— Me da pena, me hace reflexionar. Te quiero confesar que no puedo creer por qué los países de la región no se han pronunciado de manera contundente, clara y precisa. Ojalá lo hagan porque es un compromiso de humanidad, con los derechos humanos, y más la presidenta Bachelet que lo conoce, lo sintió y lo vivió.

¿Cómo se sintió en Chile?
— La gente muy bella, la recepción impresionante. He sentido una solidaridad incondicional, como estar en casa. Hemos tenido apoyo y un saludo fraterno de la oposición, de miembros del Gobierno, de la comisión de relaciones exteriores y de la Cámara. Chile está con nosotros, eso es lo que sentimos.

¿Qué significa que tantas figuras internacionales de distintos pensamientos políticos pidan la liberación de los presos políticos y los presidentes en turno de la región no lo hagan, salvo Juan Manuel Santos de Colombia?
— Hay mucha gente trabajando por la libertad de Leopoldo y por la de 80 presos políticos. No nos hemos sentido solos ante la comunidad internacional. El Gobierno de Canadá se pronunció. Fuimos a Europa y también lo hizo la Unión Europea, el Parlamento Europeo y el Gobierno español. Estuvimos en Estados Unidos y nos apoyó cuando Latinoamérica no había dicho nada. El primer país que se pronunció en la región fue Colombia. Y esta última semana, en el marco de la Cumbre de las Américas, se sumaron Uruguay y Brasil.

¿Y qué siente frente a las críticas del Partido Comunista que hablan de una “campaña de desestabilización” o que niegan que exista represión en Venezuela?
— Leopoldo nunca ha orquestado ni ha llamado a un golpe, no cree en nada que sea fuera de la Constitución. A quienes nos critican los invitaría a que nos visiten y acompañen en nuestras vidas, que vengan conmigo a la cárcel de Ramo Verde y vean cómo no nos dejan pasar. Y si alguien lo ve y no lo critica, entonces es cómplice de un Estado antidemocrático.
 

¿Cómo se vive hoy en Venezuela?
— Hay un Estado represor, corrupto e ineficiente y te puedo decir que somos una mayoría contundente. Por mucho tiempo estuvimos divididos, ya no. Actualmente 87% de los venezolanos quiere un cambio y rechaza la gestión de Maduro.

Y se atreven a alzar la voz...
— Nos ha tocado una responsabilidad muy grande: cuidar de nuestros esposos e hijos. ¡Mi hija aprendió a caminar en la cárcel! La mitad de su vida ha estado visitando a su papá en prisión. Pero también representamos la voz de nuestros esposos, de todas las víctimas, los familiares, de los presos políticos, los silenciados y asesinados.

¿Leopoldo tampoco descansará?
— Leopoldo tiene un compromiso con el país. Amamos Venezuela, pero la gente está golpeada y llora. Hoy Venezuela está herida, pero la vamos a rescatar. Nos tenemos que inspirar en Chile, porque ellos lo lograron, después de 17 años de dictadura, con unidad, salieron y restablecieron la democracia. Me inspiro en esa lucha chilena.

¿Cómo ha sido este tiempo con su marido preso?
— Ha sido muy triste e injusto. Es una lucha diaria. ¡No puedo creer lo que nos tocó vivir! Siempre pensé que compartir la vida con un político era fuerte, pero nunca me imaginé que tanto. Lo único que pienso es en la liberación de todos. Me inspira saber que ese día va a llegar. Manuela, mi hija, me pregunta todos los días por su papá, “¿cuánto falta mami?”, y yo le digo que poco y ella me dice: “mami, poco es mucho”.