La sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA divisó sobre la superficie de Marte los restos del “Beagle 2”, un rover británico de la misión Mars Express de la Agencia Espacial Europa (ESA), del que no se tenían noticias desde que fue liberado por su orbitador para aterrizar en el Planeta rojo hace once años, en diciembre de 2003. Hasta el momento, todos los intentos por comunicarse con el vehículo habían resultado infructuosos y no se sabía nada del artefacto.
 
"El Beagle 2 fue hallado parcialmente desplegado en la superficie marciana, acabando con el misterio sobre qué ocurrió con la misión hace más de una década", confirmó la Agencia espacial del Reino Unido en un comunicado. El hallazgo demuestra que "la secuencia de entrada, descenso y aterrizaje del Beagle 2 funcionó, y la sonda se posó con éxito en Marte en la Navidad de 2003", agregó la agencia sobre esta nave bautizada en honor al barco Beagle.
 
Lo que hace 11 años se vio como un fracaso resultó no ser un fracaso total. Al menos hubo un aterrizaje en Marte. El “Beagle 2”, construido por científicos británicos con un presupuesto de unos 60 millones de euros, recibió su nombre del barco en el que navegó el naturalista británico Charles Darwin. Estaba destinado a realizar experimentos para detectar signos de vida presente o pasada en Marte, según informaron en su momento los responsables de los programas científicos de la misión. Para ello llevaba a bordo un instrumento de perforación.