La embajadora de Argentina en México, Patricia Vaca Narvaja, nos habla del polémico caso del fiscal Nisman y cómo ha afectado dicho escándalo a Cristina Fernández, a unos meses de terminar su mandato. Asimismo, comparte con nosotros su experiencia cuando fue trabajadora del Instituto Mexicano del Seguro Social

¿Cómo define la relación entre México y Argentina?
– Con el Gobierno de Enrique Peña Nieto estamos en una relación excelente, profundizándola cada día más y fortaleciendo esos lazos. Realizamos una tarea coordinada con el embajador de México en Argentina, trabajando en este escenario internacional de crisis económica de los grandes países y buscando sinergías en muchas áreas como la energética, la petrolera, automotriz o agroindustrias. Incluso, hay muchas empresas mexicanas en Argentina a las que les ha ido muy bien. Además, nuestros pueblos tienen relaciones desde hace muchísimo tiempo. Coincidimos en los bicentenarios, y reconocemos la influencia que México tiene en la región. La cultura nos une: la música, el cine, la literatura, el futbol, las novelas, así como infinidad de personajes que son muy conocidos en ambos países. Cabe señalar que también, a partir del exilio, se dio una participación y un enriquecimiento mutuo en el área académica, para muchos argentinos estar en la Universidad Autónoma de México (UNAM) y en distintas instituciones ha sido algo muy satisfactorio.

La mujer ha ocupado un papel importante en América Latina...
– Esa referencia habla de los avances en la región, no sólo en igualdad, sino de reconocimientos y capacidad de buscar una mayor sensibilidad frente a los temas sociales. América Latina no es la región más pobre, sino la más desigual y la presencia de las mujeres le da un plus. En ese sentido, Brasil, Chile y Argentina, muestran la participación de ellas en distintas actividades económicas y sociales que se ve reflejada en las decisiones de poder. Nosotras tenemos desde la socialista Alicia Moreau de Justo, hasta nuestra emblemática Evita Perón, después las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo y las mujeres que se pusieron frente a los comedores comunitarios tras la crisis que vivimos en 2001.

El caso del asesinato del fiscal Nisman ha acaparado la atención de los medios internacionales, ¿cómo ha impactado al Gobierno argentino dicho escándalo?
– La muerte de cualquier ser humano siempre es un hecho lamentable y doloroso. El Gobierno argentino es el mayor interesado en que la Justicia actúe eficazmente, y colabora desclasificando los archivos secretos que hubiere relacionados con el caso. Al hacerse público el contenido de la denuncia, quedó clara la inconsistencia de la misma. No hubo ningún jurista en Argentina que la considere sólida y consistente. Los argumentos del fiscal han sido desmentidos por los actores involucrados. Además, los espías denunciados por el fiscal no pertenecen a la Secretaría de Inteligencia, y el supuesto incremento en el comercio con Irán no coincide con los números concretos. Frente a todo ello, no resulta descabellado enmarcar la denuncia del fiscal en una operación política contra la Presidenta y su Gobierno, con vista a las elecciones en este año.
 
¿El caso dañará la imagen de la Presidenta a unos meses de terminar su mandato?

– No. La imagen de la Presidenta se ha construido sobre realidades concretas, transformaciones sociales, económicas y políticas, con muchísimo apoyo y consenso, resultado del proyecto político desplegado desde el 25 de mayo de 2003. Es una sumatoria de hechos y gestos irreductibles. Además, estoy convencida de que cuando la justicia resuelva, quedará muy clara la intencionalidad destituyente de la denuncia.

¿Cuál cree que será el mayor legado de Cristina Fernández como Presidenta?

 – La revalorización de la política como herramienta de transformación de la realidad, que significó en estos 11 años la recuperación de derechos quebrantados y la ampliación e incorporación de otros nuevos. Los mayores derechos laborales, económicos, sociales y políticos colocaron a Argentina como el país de mejores indicadores de la región en lo que respecta a los ámbitos laborales, de seguridad social, distribución de la riqueza, creación de clase media, derechos humanos, con los juicios contra la impunidad, por la memoria, verdad y justicia; de educación y acceso a la tecnología; primer país con ley federal de matrimonio igualitario, etcétera. Otro legado importantísimo es haber contribuido a la incursión de los jóvenes, de todas las ideologías, a la vida y acción política en Argentina.

Añoranza
Patricia Vaca pertenece a una de tantas familias perseguidas por la dictadura. En 1976 llegó a México como exiliada política, años después regresó a su patria. Sin embargo, cuando la nombraron embajadora fue una alegría inmensa para ella por la conexión que tiene con nuestro país.

•    Su paso por el IMSS. “Soy instrumentista quirúrgica y hace años trabajé en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en el Hospital La Raza, y eso me permitió tener contacto cercano con la gente y su realidad. Tengo el mejor de los recuerdos porque estuve trabajando ahí casi cuatro años. Fue algo muy grato. No sólo porque tenía otra forma de hablar y modismos, sino por la experiencia que adquirí. Aprendí todo lo que respecta a la logística, infraestructura y elementos con los que se trabaja en los grandes hospitales, porque en Argentina todo era reciclado, y aquí hasta los insumos eran distintos y novedosos. Desde el principio nos hicieron sentir como en casa. Cabe señalar que en esa época había muchos médicos exiliados: uruguayos, chilenos, guatemaltecos; hasta nicaragüenses. La verdad es que México siempre tuvo esa predisposición de abrir los brazos a todos aquéllos que estaban siendo perseguidos por la dictadura”, señaló la diplomática.