El presidente de Gambia, Yahya Jammeh, que lleva 22 años al frente del país, afrontará por primera vez un verdadero desafío en las urnas en las elecciones presidenciales del jueves, frente a una oposición unida en torno a otro candidato.

Desde hace meses, la frustración suscitada por las dificultades económicas y la represión de los disidentes se expresa cada vez más abiertamente en este país anglófono de África occidental, donde residen cerca de dos millones de habitantes.

Los tres candidatos de estos comicios, Yahya Jammeh, Adama Barrow -designado por una coalición opositora- y Mama Kandeh -exdiputado del partido gobernante que se presenta con una nueva formación-, acabaron su campaña el martes.

Cerca de 890.000 personas podrán votar el jueves para elegir a su nuevo presidente para los próximos cinco años, en unos comicios a una sola vuelta.

Jammeh, que llegó al poder tras un golpe de Estado en 1994, ganó unas primeras elecciones en 1996 y ha sido reelegido en tres ocasiones.

Más de una vez ha afirmado que estaría dispuesto a dirigir el país durante 1.000 millones de años, si Dios quisiera.

A algunos gambianos, que no conocen otro régimen que el de Jammeh, les cuesta imaginar a otro presidente frente al Gobierno.

Pero esta vez, los analistas y la oposición coinciden en que su preeminencia en el poder corre peligro.

Porque, pese a los permanentes riesgos de arresto, las voces críticas se oyen cada vez más desde el mes de abril, copado de manifestaciones por la muerte del opositor Solo Sandeng y a favor de sendas reformas políticas.

En julio, el líder del principal partido de la oposición, Usainu Darboe -adversario de Jammeh en los anteriores comicios- y otra treintena de acusados fueron condenados a tres años de prisión por haber participado en una reunión ilegal.

Estas muestras represivas han despertado un importante movimiento de unidad en la oposición en torno a un candidato común.

Preocupado por lo que pueda suceder tras las elecciones, Adama Barrow afirmó lo siguiente: "Si tuviera que darle un consejo a Jammeh, sería que acepte la voluntad del pueblo si pierde".