Estados Unidos y Europa amenazaron a Rusia con más sanciones después de una serie de ataques con misiles que mataron a 30 personas y dejaron más de 100 heridos en la acosada ciudad ucraniana de Mariupol.

Agnia Grigas, investigadora principal en el Centro de McKinnon para Asuntos Mundiales del Occidental College, en California, explicó a Publimetro la situación real del conflicto y qué tan lejos está de acabar dicha guerra.

¿A quién culpar por estos ataques?
— La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informó que el ataque con cohetes se hizo desde las zonas controladas por los separatistas en el este de Ucrania. Términos como “separatistas” son algo engañosos y parece dar a entender que se trata de grupos rebeldes que disputan el Gobierno en Kiev. Sin embargo, los grupos militantes que tomaron el control de territorios en el este de Ucrania se encuentran armados, tripulados, organizados y apoyados por las fuerzas militares rusas. Si bien, hay algunos “separatistas” locales que participan en la violencia existe una importante presencia de militares rusos. Ya no es ningún secreto para nadie, —a pesar de la negativa del Kremlin—, que dichas tropas se encuentran lanzando ataques al ejército ucraniano.

¿Caerá Mariupol en manos de los rebeldes?
— Es factible que ésta y otras ciudades podrían ser tomadas por las milicias respaldadas por Moscú como se hizo en Lugansk y Donetsk. Cabe señalar que el sur y el este de Ucrania y toda su costa sobre el mar negro es conocida por el Kremlin como la Nueva Rusia (Novorossiya) en referencia al histórico Imperio Ruso de los siglos XVIII y XIX. Esto incluiría no sólo a Mariupol, sino que también a la tercera ciudad más grande Ucrania, Odessa, que sigue siendo un importante puerto en el mar negro. Sin embargo, a Moscú no le será fácil apropiarse de estos territorios. El hecho de que gran parte de la población de la región hable ruso como lengua materna podría facilitar el argumento de que tratan de proteger o apoyar a sus compatriotas. Sin embargo, como muestran las encuestas e investigaciones recientes realizadas entre la población del este y sur de Ucrania, la mayoría de los habitantes son muy cautelosos de la denominada protección rusa y después de haber visto los resultados de la guerra en Donetsk y Lugansk será menos probable que presten su apoyo al conflicto.

Estados Unidos está pensando en aplicar nuevas sanciones en contra de Rusia. ¿Cuáles serían?
— Podrían incluir multas más amplias contra el sector energético ruso, así como a instituciones financieras, empresas y aumentar la lista de personas sancionadas cercanas al Kremlin. En 2014, la economía rusa ya se enfrentaba a un impacto de las primeras rondas de sanciones económicas. Durante ese año, las cifras económicas y fiscales de Rusia recibieron una paliza con el comercio del rublo con mínimos históricos, mientras que la inflación se disparó y el Banco Central aumentó las tasas de interés. El colapso de los precios mundiales del petróleo también trajo más problemas, ya que los ingresos y el gas son la columna vertebral de la economía rusa y conforman 50% de sus ingresos. Según el Ministerio de Finanzas de ese país, Rusia está a punto de perder 140 mil millones de dólares al año debido a la disminución de los precios del petróleo y a las sanciones occidentales.
Así que si hay más castigos sin duda habrá un fuerte impacto económico, pero por ahora eso no parece tener influencia en la decisión de armar, financiar y poner hombres dentro del conflicto en el este de Ucrania.

¿Qué va a pasar en el territorio de Ucrania en un futuro próximo; podremos pensar en el fin de la guerra?
— Sin duda, es posible que se produzca más violencia y otros actos de terrorismo, como fue el derribo del avión de Malaysia Airlines en espacio ucraniano. Por otro lado, también es muy probable que los territorios separatistas de Lugansk y Donetsk y la llamada república Cossacks, que han surgido en el este de Ucrania, se conviertan en zonas de “conflicto congelados”. Con el apoyo de Moscú, dichos lugares pueden ganar autonomía de Kiev, pero siguen siendo zonas no reconocidas internacionalmente, regiones aisladas, grises, como lo son Osetia en el Sur de Georgia y Transnistria en la frontera oriental de la República de Moldavia. En esas condiciones, los territorios generalmente se descontrolan y es campo abierto para el crimen organizado, las drogas, el tráfico de armas y la trata de personas. Por ello, tales áreas comienzan a convertirse en riesgos para sus vecinos y la comunidad internacional.