Los datos recogidos por la Fundación para la Memoria de Oficiales de Policía (NLEOMF), muestran que 126 agentes murieron en el ejercicio de sus funciones en 2014, es decir 24% más que en 2013.

Cincuenta de ellos murieron por disparos, la primera causa de muerte de policías durante el año que termina, lo que representa un aumento de 56% respecto de 2013, cuando 32 agentes fueron abatidos con armas de fuego.

Pero, según el informe preliminar de la NLEOMF, el número de policías ultimados de esa manera está cayendo sostenidamente desde su nivel máximo en 1973, año en el que 156 funcionarios fueron abatidos por disparos. La cifra de 2014 también es inferior a la media anual de la década, que es de 53 decesos por armas de fuego.

Quince policías encontraron la muerte en emboscadas --un método empleado tres veces más a menudo contra la policía--, la última de las cuales ocurrió en Nueva York el 20 de diciembre.