Este tipo de tortugas ("Astrochelys radiata"), también conocidas como tortugas radiadas, son una especie en peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los ejemplares decomisados venían de Madagascar escondidos en el doble fondo de una caja de pepinos de mar, un animal marino que suele comerse, con destino a Laos, indicaron las aduanas.

De los 170 ejemplares interceptados el 13 de diciembre, 14 murieron por las "condiciones de transporte particularmente inadaptadas", según las aduanas.

El transporte de esta especie amenazada está totalmente prohibido por la Convención de Washington, salvo en casos especiales. 

Los bebés tortuga fueron entregados a un centro especializado del sureste de Francia. "Los pusimos a resguardo y les bañamos con un producto desinfectante", explicó el director del centro, Bernard Devaux, que habló de unas tortugas "magníficas pero muy frágiles, cada una con un dibujo distinto en el caparazón".

Tras algunos años de convalecencia, las tortugas podrán volver a Madagascar, aseguró.

Estos animales herbívoros, que pueden llegar a los 100 años, viven en estado natural en los bosques secos del sur de Madagascar, una isla frente a la costa sureste de África. Según los especialistas del UICN, podrían desaparecer completamente dentro de unos 40 años.