El rol de las primeras damas varía según la personalidad de la esposa del mandatario en cuestión. Legalmente no es un cargo oficial sino más bien un título protocolar que adoptan cuando su cónyuge llega al poder.

"Su rol viene dado por una diversidad de factores que tenemos que tomar en cuenta como las facultades personales que tiene cada una y todo el andamiaje institucional, social de los diferentes niveles de Gobierno involucrados en la formulación de la política exterior", señaló Itzel Barerra de Diego, profesora de la Facultad de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey.

Sin embargo, la labor política de estas mujeres es muy limitada y en las mayoría de los casos siempre se les restringe a temas de carácter humanitario y de asistencia, pero su presencia es fundamental. Por eso, en todos los protocolos ceremoniales se les incluye y es muy común que en las Cumbres, donde se solicita su presencia, exista una agenda paralela y programas creados para ellas, en las cuales reiteran no sólo su función humanitaria sino el apoyo en las relaciones internacionales más soft, es decir, aquellas que sirven para dar a conocer la cultura o el rostro que un país necesita proyectar.

"Es un rol tan importante que no puede quedar vacío", agrega la catedrática que señala algunos nombres de mujeres que han cambiado la percepción de dicho título:

"Un ejemplo de ello es Eva Liz Morales, la hija del presidente de Bolivia, Evo Morales, que ante la ausencia de una esposa para el Presidente, cumplió funciones de Primera Dama en 2013. También hay casos excepcionales que toman una posición amigable, como Danielle Mitterrand, quien no quiso acompañar a sus esposo a un viaje a Turquía en apoyo a los kurdos. Otras, han sido un puente de enlace como Akie Abe, Primera Dama de Japón, que saltándose  los protocolos, ayudó a suavizar las tensiones que tenía la nación nipona con Corea del Sur al saludar al presidente de ese país en coreano. Y las que han servido como agente amalgamante, el caso de Mary Ann Todd Lincoln que ayudó a su marido a integrarse a la clase política alta de EU y por último, las que han sido un símbolo de unidad nacional como Eleanor Roosevelt en medio de la crisis económica de 1929 y Eva Perón que dio sentido a una nación al atender a una clase social que históricamente estaba olvidada en Argentina", concluye la investigadora.