Mientras tanto, en Costa Rica declaró emergencia nacional el miércoles en la noche, horas antes de la llegada de Otto, que amenaza su costa del Caribe y pueblos norteños.

El presidente Luis Guillermo Solís usó su cuenta oficial de Twitter para anunciar la medida, que implica el cierre de todas las oficinas del gobierno el jueves y viernes, excepto las que tienen que lidiar con el huracán.

Desde el martes, el presidente Solís anunció la evacuación, advirtiendo que no era una simple invitación sino que se impondría de ser necesario por la fuerza, a fin de prevenir al máximo la pérdida de vidas humanas.

Teresa Romero, de 52 años, vecina de Barra del Colorado, en el Caribe norte costarricense, muy cerca de Nicaragua, dijo a la AFP que desde el martes salió con toda su familia ante una indicación de las autoridades policiales.

"Allá todo estaba tranquilo ayer, pero nos dijeron que ya el huracán venía. Toda la gente del pueblo salió, solo quedaron como diez hombres", aseguró la mujer quien se encuentra alojada en una iglesia en la localidad de Guápiles, 64 km al este de la capital.

Según la Comisión Nacional de Emergencias, 161 comunidades fueron afectadas en diversos grados y 40 quedaron aisladas debido a daños en las carreteras y a la imposibilidad de acceso por vía aérea, debido a las condiciones climáticas.

En Panamá, la tormenta dejó tres muertos y cuatro desaparecidos pero las alertas se redujeron a medida que el fenómeno se aleja en dirección al norte.

Tres personas murieron a causa de las lluvias, una pareja que quedó sepultada por un alud mientras dormía en su casa y un niño de 9 años que fue impactado por la caída de un árbol.

Las autoridades concentran sus esfuerzos en encontrar a tres extranjeros que desaparecieron al naufragar una embarcación frente a las costas de la provincia de Colón, en el Caribe, y a un hombre que habría sido arrastrado por la corriente del río Utivé, en la provincia de Panamá.

Las autoridades de Protección Civil de El Salvador declararon alerta preventiva ante la posibilidad de que la tormenta se fortalezca e impacte en el territorio de ese país.