Cinco influyentes conservadores británicos pidieron este sábado al gobierno de Theresa May que abandone su recurso judicial contra el fallo de un alto tribunal, que sentenció que los diputados deben votar sobre el proceso para lanzar el Brexit.

El viernes, la Corte Suprema permitió a los gobiernos de Escocia y Galés intervenir en la sesión durante la cual estudiará el recurso presentado por May, que se celebrará el próximo mes.

Owen Paterson, exministro proBrexit de Medio Ambiente en el gobierno de David Cameron, recomendó a la primera ministra Theresa May que acate la decisión de la Alta Corte de Londres sobre la necesidad de un voto parlamentario.

"No soy abogado y no soy un experto sobre este asunto, pero (...) no apostaría por las posibilidades del gobierno de ganar" este recurso, declaró este sábado a la radio BBC 4. "No es una buena idea confrontarse con los tribunales", añadió.

Paterson coincide con otros tres conservadores que defendían, por su parte, la permanencia en la Unión Europea: el exjefe de la comisión encargada de preparar el Brexit tras el referéndum, Oliver Letwin, el exabogado general Edward Garnier y el exfiscal general Dominic Grieve.

Los tres alegaron que el recurso ante la Corte Suprema podría retrasar la aplicación del artículo 50 del Tratado de Lisboa, necesario para activar la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Theresa May ha declarado varias veces que quería activar este proceso antes de finales de marzo.

Letwin dijo a la BBC Radio 4 que el gobierno debería retirar el recurso y, en su lugar, presentar "rápidamente un proyecto de ley restringido con un calendario preciso" al parlamento, para evitar "cualquier riesgo de que la Corte Suprema conceda" a los gobiernos regionales de Escocia y Gales "derechos o incluso poderes de veto".

Dominic Grieve consideró que las posibilidades de ganar el recurso son muy reducidas y opinó que un proyecto de ley presentado ante el parlamento sería aprobado.

La exministra de Educación Nicky Morgan también respaldó esta posición.

Garnier pidió, por su parte, a May que "evite una batalla judicial inútil" que podría enfrentar los jueces al gobierno y engendrar "muchos gastos innecesarios".

Entretanto, 60 diputados conservadores, entre los cuales figuran los exministros Michael Gove, Iain Duncan Smith y Theresa Villiers, pidieron a Theresa May que dirigiera el país hacia lo que se conoce como "Brexit duro".

En un comunicado, hacen un llamado para que el Reino Unido salga del espacio económico europeo y de la unión aduanera con el objetivo de ejercer el control total sobre la inmigración procedente de los países europeos.

Un "soft Brexit", o "Brexit blando", en cambio, supondría un acceso limitado al mercado único con una cierta dosis de control sobre la inmigración.

El gobierno no parece, no obstante, dispuesto a dar marcha atrás y, según un portavoz, defenderá "con firmeza su postura durante el recurso".

La decisión de la Corte Suprema no se conocerá antes del mes de enero.