Publimetro entrevistó a la primera pareja homosexual que se casó en Uruguay, en agosto de 2013.

La Noche de la Nostalgia es una festividad uruguaya que congrega a miles de participantes alrededor de la música y los recuerdos que no será olvidada por Sergio Miranda y Rodrigo Borda.
El barrio Palermo de Montevideo fue el sitio donde nació su historia de amor, y hoy, 15 años después, es el escenario de una entrevista sobre una relación con final feliz.
Sin embargo, en Uruguay la ley es la ley, y la de los hombres está sobre la de Dios. Al menos en lo que se refiere al matrimonio igualitario. Y aunque a muchos no les gusta la idea, desde 2013, Sergio y Rodrigo son esposos, con todos los derechos que eso significa.

¿En qué consiste la ley que les permitió casarse?
—Rodrigo: es la misma para todos, ya no diferencia el sexo de los cónyuges, basta que sean dos (risas).
Sergio: hay un miedo y una resistencia a la palabra matrimonio como si quisiéramos entrar de blanco rumbo al altar, pero básicamente consiste en que todos los ciudadanos tenemos el mismo derecho, que no hay personas de primera y de segunda, que somos iguales, eso es el matrimonio en realidad; permite proteger los derechos de la pareja sin distinción de sexo, patrimonio, derechos  sociales, acceso a la salud y adopción... un montón de cosas que no existían. Antes estábamos jurídicamente ignorados; ahora no se aplica el género a los objetos de la ley, ahora los homosexuales, legalmente, existimos.

¿Cómo fue el proceso para promulgarla?
—Rodrigo: largo, como de 20 años, acelerado en estos últimos tres, donde sin duda tuvieron mucho que ver los Gobiernos de izquierda, especialmente Pepe Mujica. Con esto y otras cosas, el Presidente puso a Uruguay en el mundo. Antes mencionabas a nuestro país y tenías que sacar un mapa. Ahora más o menos saben que estamos en Sudamérica y que hablamos español.
Sergio: esta ley fue muy criticada por la Iglesia, pero había que insistir, era una cuestión de derechos. Primero fue la unión concubinaria, es decir, sólo el reconocimiento del vínculo. Entonces decían: ‘si ya tienen esa ley, ¿para qué quieren más?’. Pero no era posible que la decisión de dos personas que querían compartir su vida pasara por un juez, y según el humor que tuviera ese día.
Rodrigo: es una cuestión de derechos, no de aceptación o de “preparación” de la sociedad. 

¿Piensan adoptar un niño?
—Rodrigo: no está entre nuestras prioridades, pero nos agrada la posibilidad, que algún día, si queremos, podamos hacerlo como cualquier pareja.

¿Cómo se conocieron?

—Sergio: en 1999, en una discoteca, un 24 de agosto, víspera del festejo de la Independencia. Era una fecha muy movida en todo el país, con celebraciones de old hits, hoteles y restaurantes llenos. Me estaba retirando de la disco cuando vi a Rodrigo y dije, me quedo un rato por si acaso. Y el rato ya lleva 15 años.

¿Querían casarse?
—Sergio: hace tiempo  empecé a fantasear con eso. Me divertía la idea del pastel, los amigos, una fiesta, pero eso era fantasía.
Rodrigo no quería saber nada, pero cuando la ley fue inminente, los amigos y los familiares nos empezaron a preguntar: ¿y ustedes? ¿Qué van a hacer?

¿Cómo fue el tema de la familia?
—Sergio: en mi caso, la que insistía era mi madre. Para ella, verme legalmente casado era una forma de verme realizado. En realidad no me dejó otra opción. Sólo era cuestión de esperar la ley.

Cuando se promulgó en agosto de 2013, ¿qué hicieron?
—Rodrigo: fuimos al Registro Civil de madrugada, queríamos ser los primeros. Apenas abrieron nos anotamos, eran las siete de la mañana. Fue impresionante. Al salir nos esperaban más de cien medios de comunicación. Ahí nos miramos y nos preguntamos: ¿qué hicimos? La repercusión mediática fue enorme. Hacerlo público no fue una cuestión de vanidad, la idea era que tuviera un efecto inmediato, que se viera como debe verse, como algo natural.
   Pero no imaginábamos que fuera del interés de las televisoras, ¡y que se transmitiera en directo por los cuatro canales de señal abierta en Uruguay! Al otro día pasamos por un kiosco y estábamos en las portadas de todos los periódicos.

¿Consideras que hay que salir del clóset?

— Sergio: hay dos tendencias, la que dice que sí, como yo, y otra que afirma ¿para qué? En el caso de figuras públicas, líderes de opinión, creo que es importante que sí salgan.
Rodrigo: sí, para que sirvan de ejemplo de libertad y de no opresión.

¿Y qué cambió en ustedes el hecho de contraer
matrimonio?

— Rodrigo: al principio pensé que iba ser más inocuo, a nivel de la sensación personal, pero la verdad es que el matrimonio te cambia; es una responsabilidad civil que asumes. Es bueno. Me gustó casarme, me sentí más ciudadano. Y después está el universo afectivo, los amigos, la familia... Además, eso de salir, que nos reconozcan y que todo el mundo te tire buena onda en la calle es fabuloso, aparte demostró que la sociedad uruguaya es menos homofóbica de lo que muchos creían.