La aprobación de la cámara baja, de manera unánime, culmina el trámite legislativo del proyecto de ley, que ahora será enviado a la Casa Blanca para que el presidente Barack Obama lo sancione. El Senado lo había aprobado por unanimidad el lunes.

Según trascendió en los últimos días, la Administración de Barack Obama "no se opondrá" a la iniciativa aprobada por el Senado de EEUU. Es que un alto consejero de Seguridad Nacional ya había dicho en noviembre que el gobierno estadounidense no se opondría a nuevas sanciones contra Venezuela. "Esa sigue siendo nuestra posición", confirmó a la agencia AFP el vocero de ese departamento, Patrick Ventrell.

El texto ordena a Obama prohibir la entrada a Estados Unidos y bloquear los bienes de funcionarios venezolanos acusados de dirigir o asistir en "actos de violencia o abusos serios de derechos humanos", arrestos o causas judiciales contra manifestantes antigubernamentales en Venezuela.

La votación en la Cámara alta se realizó sólo 48 horas después de la derrota para la reelección de la senadora demócrata Mary Landrieu, quien se había opuesto al proyecto por temor a que las sanciones afectaran una refinería de la venezolana Citgo ubicada en su estado, Luisiana.

Las sanciones llegan un día después de que el presidente venezolano Nicolás Maduro amenazara a Obama: "Si prosperan las sanciones a Venezuela, saldrán mal parados".

"Creo que si se impone la locura de las sanciones, presidente Obama, saldrán muy mal parados porque quien toca la tecla de la moral y del amor patrio a los venezolanos está jugando con la historia", exclamó el mandatario en un acto oficial. Maduro dijo que ha estado "pensando" en el futuro de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, país desde el cual, según dijo, se han "desplegado funcionarios" para atacar a oficiales de la Fuerza Armada venezolana. Dijo también que Washington ha "comprado" a funcionarios venezolanos "para que se vengan con una puñalada contra el pueblo".

Venezuela, sumida en una polarización política, fue sacudida de febrero a mayo por protestas antigubernamentales, que dejaron 43 muertos y que Maduro denunció habrían sido promovidas por grupos de extrema derecha de Estados Unidos y Colombia.

El Departamento de Estado ha criticado los procesos judiciales contra los principales promotores de las protestas, el dirigente radical Leopoldo López, en prisión desde febrero pasado y acusado de incitar a la violencia, y la destituida diputada María Corina Machado, imputada por la fiscalía de conspirar para asesinar a Maduro.

Caracas y Washington mantienen tensas relaciones diplomáticas desde la llegada al poder del fallecido ex presidente Hugo Chávez (1999-2013), que llevaron al retiro de embajadores en 2010.

Las tensiones con Estados Unidos, que sin embargo es el principal comprador del petróleo venezolano, se han mantenido con el gobierno de Maduro y al menos ocho diplomáticos estadounidenses han sido expulsados por Venezuela en los últimos dos años.