Una mujer de 26 años fue condenada en Detroit (Estados Unidos) a 20 años de prisión por matar a su hijo luego de darlo a luz.

Kimberly Pappas admitió que el pasado mes de marzo, luego de que su hijo naciera en el baño de su oficina, lo echó a una bolsa de plástico y lo puso en un cajón de su escritorio.

Por esta razón fue declarada culpable de asesinato en segundo grado de acuerdo con los fiscales, quienes la condenaron a dos décadas tras las rejas.

Durante su sentencia ella se disculpó por la muerte de su hijo. "El dolor y pesar que tengo sobre esto realmente no se puede expresar con palabras".

Pappas siempre negó el embarazo a sus compañeros y familiares.