La Dirección General de Aeronáutica Civil boliviana suspendió el jueves los permisos de vuelo de la aerolínea LaMia tras el accidente en Colombia de uno de sus aviones que dejó 71 muertos, entre ellos casi todo el equipo de fútbol brasileño Chapecoense.

En un comunicado la Dirección anunció la suspensión inmediata de los permisos, sin dar más información.

A su vez, el gobierno boliviano suspendió a los ejecutivos de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares de Navegación Aérea y de la Dirección General de Aeronáutica Civil.

"Vamos hacer un cambio mientras dure la investigación. Nosotros no estamos responsabilizando a nadie pero mientras dure la investigación serán suspendidos", dijo en conferencia de prensa el ministro de Obras Públicas, Milton Claros.

Claros explicó que también se ordenó una investigación sobre el origen de los capitales de la empresa LaMia, de origen venezolano y que operaba en Bolivia desde enero de este año.

En tanto Carlos Valdez, director de Medicina Legal de Colombia, dijo a The Associated Press que "se concluyó que la causa de la muerte corresponde a un politraumatismo óseo y visceral que está de acuerdo con fenómenos de aceleración y de caída".

Valdez agregó que se han identificado los cuerpos de los 71 fallecidos y que en la madrugada "se comenzó la entrega de los cuerpos a los organismos que están atendiendo esta diligencia".

Por su parte, Jorge Escobar Urrego, delegado de las funerarias en las que se encuentran los cadáveres, indicó a AP el jueves serán llevados al aeropuerto de Medellín los cuerpos de las cinco víctimas bolivianas y que en el caso de los fallecidos de origen brasileño "se va a ser lo humanamente posible para que los cuerpos sean entregados el día de hoy".

El viceministro de Gobierno boliviano Pedro Villa dijo a AP que "esperamos tener los cuerpos de los cinco hasta tarde y viajar mañana en las horas de la mañana a San Cruz de la Sierra con ellos en un avión Hércules que destinó el gobierno del presidente Evo Morales".

Los investigadores del siniestro indagan por qué el avión de fabricación británica se quedó aparentemente sin combustible antes de impactar contra una ladera a pocos kilómetros del aeropuerto internacional de Medellín la noche del lunes.

En una conversación por momentos caótica con la torre de control, el piloto de la aeronave, Miguel Quiroga, pide permiso para aterrizar por "problemas de combustible" sin lanzar un aviso oficial de socorro. Una controladora aérea le explica que otro avión, desviado por problemas mecánicos, estaba acercándose a la pista y tenía prioridad y que debía esperar siete minutos.

Mientras el avión realizaba un recorrido circular el comandante comunica "falla eléctrica total, sin combustible", unos momentos antes de que el aparato iniciase una caída de cuatro minutos.

La grabación, obtenida por medios colombianos, parece confirmar el relato de una auxiliar de vuelo que sobrevivió al siniestro y de un piloto que volaba cerca y escuchó la frenética conversación. Esto, junto a la falta de explosión en el impacto, apuntan hacia el agotamiento de combustible como la causa del accidente del avión, un BAE 146 Avro RJ85 que según los expertos cubría la distancia máxima que puede recorrer en el vuelo que había partido de Santa Cruz, en Bolivia.

"El avión tenía un vuelo planeado para el máximo de su capacidad. Ahí mismo se dice que incluso si todo va bien, no van a tener una gran cantidad de combustible cuando lleguen", dijo John Cox, piloto de aviones retirado y CEO de la empresa Safety Operating Systems, con sede en Florida. "No entiendo cómo pudieron hacer el vuelo sin paradas con los requisitos de combustible que estipulan las regulaciones".

La noche del miércoles miles de seguidores del Atlético Nacional de Medellín vestidos de blanco abarrotaron los 40.000 asientos del estadio donde su equipo tenía que disputar el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana contra el Chapecoense. Con las palabras "Campeones eternos" en una pantalla gigante la hinchada del Atlético rindió homenaje al rival, que pidió que sea declarado vencedor del torneo.

El momento más emotivo del homenaje en Medellín fue un discurso del ministro brasileño de Exteriores, José Serra, quien viajó a la ciudad junto con un avión militar para repatriar los cuerpos de las víctimas. "Los brasileños no olvidaremos jamás la forma en que los colombianos sintieron como suyo el terrible desastre que interrumpió el sueño de Chapecoense", dijo en español.

En simultáneo en Brasil los residentes de la pequeña ciudad agrícola de Chapecó llenaron su estadio para asistir a una misa católica con las familias de las víctimas y los futbolistas que no habían viajado a Medellín con el equipo a la misma hora en que deberían haber estado en sus casas viendo a su equipo por televisión.

El Chapecoense llegó a la cima del fútbol sudamericano sin contar con grandes estrellas ni jugadores de la celebrada selección nacional. Hace siete años estaba en la cuarta división y en 2014 ascendió a la máxima categoría. Su camino a la final de la Copa Sudamericana impresionó a fanáticos de todo el continente al eliminar a algunos equipos legendarios de la región.

Entre los sobrevivientes del siniestro hay tres futbolistas que hasta el miércoles seguían en estado crítico, pero estable.