Varios barcos de rohingyas que huyen de la violencia en el oeste de Birmania fueron rechazados este lunes por Bangladés, que hace oídos sordos a los llamamientos para que acoja a esta minoría apátrida musulmana en el país.

Miles de rohingyas entraron clandestinamente la semana pasada en Bangladés, donde denunciaron asesinatos, violaciones colectivas y torturas cometidos por soldados birmanos.

Ocho embarcaciones que trataban de cruzar el río Naf, la frontera natural entre Bangladés y el estado birmano de Rakhine (oeste), fueron rechazados este lunes, y otras seis el domingo, dijo a la AFP el coronel Abuzar Al Zahid, responsable de la guardia fronteriza en la ciudad de Teknaf.

"Había entre 12 y 13 rohingyas en cada uno de los barcos", dijo. Las autoridades de Bangladés estiman que miles de rohingyas esperan del otro lado de la frontera para tratar de entrar en su territorio.

Ignorando los llamamientos procedentes de dentro y fuera del país para acoger a los rohingyas, Bangladés prefirió instar a Birmania a tomar "medidas urgentes" para contener el flujo de refugiados.

Durante las dos últimas semanas, más de un millar de rohingyas, entre ellos mujeres y niños, se han visto denegada la entrada al país, señalaron responsables a la AFP.

Otros pudieron acceder con dificultades a Bangladés, como Samira Akhter, que huyó de su pueblo con medio centenar de personas y consiguió llegar a un campo de refugiados improvisado en suelo bangladesí.

"Los militares mataron a mi marido y quemaron nuestra casa. Corrí hasta una colina con mis tres hijos y algunos vecinos. Permanecimos allí escondidos durante una semana", declaró esta mujer de 27 años contactada por teléfono por la AFP.

Según un líder de la comunidad en Bangladés, al menos 1.338 rohingyas llegaron desde mediados de octubre.

De acuerdo con Naciones Unidas, 30.000 personas fueron desplazadas por la violencia que dejó decenas de muertos desde el comienzo de la operación del ejército birmano tras unos ataques de comisarías a principios de octubre.

Un representante local de la ONU indicó la semana pasada que las acciones del ejército contra los rohingyas se asemejaban a una "limpieza étnica".

Los rohingyas son considerados extranjeros en Birmania, aunque algunos de sus miembros viven en ese país desde hace generaciones.

No se les reconoce sin embargo la ciudadanía y viven marginados de la sociedad, en condiciones de miseria. Un auge de nacionalismo budista en Birmania en los últimos años atizó la hostilidad contra los rohingyas.