El doctorado de Austen Ivereigh en la Universidad de Oxford sobre iglesia y política en Argentina y su trabajo como cofundador de Voces Católicas revelan cómo este periodista inglés ha permanecido conectado con la iglesia. Con una profunda investigación sobre el periodo jesuita de Giorgio Bergoglio, el papa, Ivereigh muestra el proceso que pasó el sumo pontífice para convertirse en el líder que hoy es.

¿Por qué cree que muchos han catalogado su libro como la mejor biografía del Papa o la definitiva?
Algunos lo han descrito como “definitiva”, pero creo que ese juicio es prematuro. Queda mucha más investigación por hacer y habrá otras que se beneficien de mi trabajo tanto como “El gran reformador” se ha beneficiado de las biografías anteriores. Creo que mi aporte principal ha sido la comprensión de Francisco en su etapa jesuita. Soy el primer biógrafo que ha leído todo lo publicado por él en revistas jesuitas a lo largo de los setenta y ochenta, lo que me ha permitido ver que hay una gran continuidad en su pensamiento y su convicción, y que su vocación de reformador estaba presente desde el inicio.

¿El Papa es en realidad una figura tan cercana como se le ve en los eventos o en las transmisiones televisivas?
Sí. Es tremendamente cálido, y me impresiona cuánto tiempo da a otros y a sus necesidades, siendo papa. Es un gran pastor, con una capacidad de cercanía impresionante.

¿Se podría decir que ha sabido perfilarse como un líder?
Es un gran líder. Sabe gobernar y utilizar el poder. Es un Maquiavelo santo. Tiene ese don de liderazgo que en manos de personas no tan desinteresadas puede ser peligroso. En este momento es el líder mundial más destacado y más importante, un referente para otros líderes.

¿Cómo ve la relación del Papa con la política y los círculos de poder?
En Argentina tenía relaciones muy estrechas con muchos políticos, porque le interesaba construir un nuevo género de política, basado en lo que él llama la cultura del encuentro. Se puede decir que es el trabajo de su vida. En el libro narro cómo, después del colapso del Estado y de la economía argentinas en 2001-2002, Bergoglio buscaba una reconstrucción de la política desde la sociedad civil. Los Kirchner siempre resistían, pero después de los Kirchner se abrirán nuevos espacios creados por él. Será interesante ver el “efecto Francisco” en la época pos-Cristina.

¿Cuál cree que es el mayor reto de Francisco?
El de convertir la cultura de la iglesia universal, para que sea auténticamente misionera y evangelizadora, y para que muestre y demuestre la misericordia divina, que es la verdadera naturaleza de Dios.

¿Se podría decir que es un revolucionario?
A él le preguntaron eso en una entrevista y contestó: “Para mí, la gran revolución es ir a las raíces, reconocerlas y ver lo que esas raíces tienen que decir el día de hoy. No hay contradicción entre revolucionario e ir a las raíces”. Por eso en el subtítulo lo llamo “radical”, porque vuelve a las raíces, a depender de la fuerza de Dios y no del poder.