Un hombre arrojó ácido a la cara de su hermano mientras discutían por un cargador de teléfono. 

Sucedió en la ciudad de Faisalabad, en Pakistán, donde los crímenes con ácido son comunes. Eso sí, generalmente las prinicales víctimas son mujeres.

Sharafat Ali arrojó ácido a la cara de Ashraft Ali, su hermano menor, cuando ambos peleaban por quién iba a utilizar el cargador de teléfono primero; informó la policía al periódico "The Express Tribune".  

#NoMásMáscaras, la campaña colombiana contra los ataques con ácido

Se estima que desde 2010, en Colombia se han realizado 100 ataques con ácido al año

Twitter.com/mascarasno

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De acuerdo a las autoridades, Ashraft se reporta grave. Los médicos informaron que hay posibilidades de que pierda la visión de un ojo, como resultado de las quemaduras que tiene en el 40% de la cara, cuello y pecho. Según la policía, el hermano mayor huyó de la escena del crimen y no ha sido detenido. 

Los ataques con ácido, algo cotidiano en Pakistán y en el mundo

Este tipo de ataques son comunes en países asiáticos, como en Bangladesh, India, Pakistán y también la región de Medio Oriente. Los tipos de ácido más utilizados son ácido sulfúrico, ácido nítrico y ácido clorhídrico utilizado en muchos productos de limpieza y que es muy fácil de conseguir. 

En 2013, la organización "Acid Violence", de apoyo a víctimas, estimó que cada año son atacadas mil 500 personas en 20 países, de las cuales un 80% son mujeres

#NoMásMáscaras, la campaña colombiana contra los ataques con ácido

De los cuales entre 60% y 75% se cometieron contra mujeres

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En América Latina, el caso colombiano

La región no queda exenta de los ataques con ácido. Se estima que desde 2010, en Colombia se han realizado 100 ataques con ácido al año, de los cuales entre 60% y 75% se cometieron contra mujeres. 

En enero de este 2016, el presidente colombiano Juan Manuel Santos promulgó una nueva ley que endurece las penas por este tipo de delito, entre 12 y 20 años de cárcel a quien cause daño "usando cualquier tipo de agente químico" y hasta 30 años si el ataque causa deformidad o daño permanente. Estuvo acompañado de Natalia Ponce de León, una de las víctimas más representativas en el país sudamericano.