Una moda surge con fuerza en la vida nocturna de Estocolmo, Suecia. Se trata de las discotecas sin alcohol: sitios para bailar, conocer gente, pasar un buen rato y beber coctéles, los cuales están realizados sin una gota de alcohol.

"Por fuera parece una fiesta común, excepto porque no encontrarán a nadie en estado de ebriedad. Antes de entrar al club deberán de pasar un test de alcohol; si aparece más de 0.00%, se les negará el acceso", asegura Nathalie Rothschild, del sitio Slate.

Estos clubes no intentan hacerle pensar a la población que el alcohol es inmoral o malo: "Si quieren salir a bailar, conquistar o hablar con desconocidos, debería de haber un sitio para hacerlo sin alcohol", asegura Marten Andersson, fundador del bar.